Al menos tres personas de la misma familia han muerto a consecuencia del ébola en el centro de Uganda desde el pasado 25 de octubre, en un nuevo brote de esa fiebre hemorrágica, después del detectado el pasado mes de julio en el país africano.

"Tres personas han muerto desde el comienzo del brote en el distrito de Luweero" (medio centenar de kilómetros al norte de Kampala), dijo hoy la ministra de Sanidad de Uganda, Christine Odoa, citada por la edición digital del diario ugandés New Vision.

La primera muerte, el pasado 25 de octubre, fue la de un motorista que presentó fiebre muy alta y hemorragias en algunas partes de su cuerpo, aunque entonces no se tomaron muestras para análisis, ni se informó al centro de salud correspondiente.

El segundo fallecimiento, el pasado sábado, fue el de una mujer de 25 años que trató de curar al motociclista, mientras que el tercero fue otro familiar, quien pereció el pasado lunes.

Al menos cinco personas que se cree estuvieron en contacto con los difuntos permanecen ahora en cuarentena.

El director general de los Servicios Sanitarios ugandeses, Dennis Lwamafa, señaló que se está tratando de dar con otros 15 supuestos casos en diversas partes del país.

El pasado 4 de octubre, el Ministerio de Sanidad de Uganda declaró el fin oficial del brote de ébola detectado en julio en el oeste del país, que causó la muerte de 17 personas.

El ébola es una fiebre hemorrágica que mata a un gran porcentaje de infectados, actúa con rapidez y se transmite con facilidad por el contacto.

Desde principios de este siglo, el actual es el quinto brote de la enfermedad confirmado en Uganda, de los que el más grave fue en 2000, cuando murieron 170 personas, incluido el director del hospital de Lachor, el doctor Mathew Lukwiya, que contrajo la enfermedad por contagio de sus pacientes.

En 2007, en otro brote en el distrito occidental de Bundibugyo, al menos 37 de los 149 supuestos infectados murieron.