La jornada de huelga general en España contra la política de austeridad del Ejecutivo se desarrolló en las primeras horas con un seguimiento "masivo" según los sindicatos y una incidencia desigual, en la valoración del Gobierno, que destacó la "total normalidad" con la que transcurre el paro.

La protesta, convocada por los sindicatos y organizaciones sociales contra las políticas de recortes del Gobierno, es la segunda huelga general que afronta el Ejecutivo de Mariano Rajoy, que asumió el poder el pasado mes de diciembre, y el noveno paro de la democracia española.

Los sindicatos convocantes, CCOO, UGT y USO, informaron de que el seguimiento de la huelga general en el turno de noche y en las primeras horas de la mañana alcanzó algo más del 80 % de los trabajadores.

Los líderes de la Unión General de Trabajadores (UGT), Cándido Méndez, y de Comisiones Obreras (CCOO), Ignacio Fernández Toxo, destacaron la gran participación de trabajadores en la huelga de hoy, que consideraron que está teniendo un seguimiento mayor que la del pasado 29 de marzo, convocada contra la reforma laboral.

Los dos dirigentes sindicales valoraron ante la prensa de forma "muy positiva" el seguimiento del paro, que Toxo calificó de "éxito" y de "huelga peninsular ibérica prácticamente total" en alusión al paro que vive también la vecina Portugal, afectada igual que España por una fuerte crisis económica y duras medidas de austeridad.

Para el líder de UGT, los trabajadores han secundado de manera mayoritaria la huelga para exigir que el Gobierno rectifique sus políticas, que "nos puede empujar de manera irreversible al precipicio".

Representantes del Ejecutivo, entre ellos el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, valoraron la "total normalidad" con la que se está desarrollando la jornada, sin incidentes importantes.

No obstante, más de 80 personas fueron detenidas hasta primera hora de la tarde en distintos incidentes relacionados con la huelga, según informaron a Efe fuentes de la Policía.

También se produjeron heridos en diferentes altercados, un total de 34 personas, 18 de ellos policías.

Según los sindicatos, la huelga está teniendo un amplio seguimiento en el sector del transporte, entre el 90 y el 95 %, mientras que en la administración central, según el líder de UGT, es de un 52 %, un 62 % en las administraciones autonómicas, y un 75 % en las locales.

En la educación pública y privada , los sindicatos cifran el seguimiento en el 75 % y en la sanidad en el 56 por ciento.

Aunque la jornada transcurre marcada por la normalidad, en Madrid, en la emblemática calle de la Gran Vía, que atraviesa el centro de la capital y alberga un gran número de comercios, se registraron momentos de tensión entre un grupo de centenares de personas formado por sindicalistas y estudiantes universitarios con la policía.

Los manifestantes cortaron el tráfico en varios tramos de la avenida y protagonizaron enfrentamientos con las fuerzas de orden público.

Las tiendas a lo largo del recorrido están cerradas y las fachadas presentan pintadas y pegatinas de la huelga con el lema: "Nos dejan sin futuro. Hay culpables, hay soluciones".

En la misma calle, pero junto a la Plaza de la Cibeles, la Policía cargó contra varios centenares de "indignados" que se sumaron a la protesta con manifestaciones y distintas acciones en la capital española.

El paro se está dejando sentir también en actividades del ámbito cultural como en la Alhambra de Granada, el conjunto monumental más visitado de España, que hoy permanece cerrado al público ante la falta de personal en el departamento de control e información, que secundó de forma "masiva" la huelga general.

Para la patronal, en palabras del presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Juan Rosell, la huelga general es "inoportuna e innecesaria".

Con la huelga "poco vamos a ganar" internamente en el país y "mucho vamos a perder" en la imagen en el exterior, señaló.

Los sindicatos convocantes del paro rechazan las medidas de austeridad aplicadas por el Gobierno de Mariano Rajoy, dirigidas a reducir el déficit público, por considerar que solo conducen a profundizar la recesión económica que atraviesa el país y a incrementar la destrucción de empleo.

España sufre una profunda crisis económica desde el año 2007, traducida en la falta de crecimiento y en una enorme destrucción de empleo, que elevó el desempleo al 25 % de la población activa.