La policía jordana dispersó hoy por la fuerza a más de 2.000 manifestantes que desde anoche protestaban en el centro de Ammán contra la decisión del Gobierno de aumentar los precios de los combustibles.

Grupos de activistas denunciaron que las fuerzas de seguridad arrestaron a varios participantes en la marcha después de haber usado cañones de agua y porras para poner fin a la protesta que duró más de ocho horas.

Los manifestantes congregados en la céntrica plaza Gamal Abdel Naser criticaron el anuncio ayer del Gobierno de eliminar los subsidios a productos energéticos y elevar los precios del combustible entre un 31 y un 54%, en un intento de corregir un déficit del presupuesto público sin precedentes.

Además, corearon eslóganes contra el rey de Jordania, Abdalá II, y exigieron la dimisión del Gobierno del primer ministro, Abdalá Ensur, que asumió el cargo hace apenas 25 días.

Protestas similares se celebraron en las ciudades jordanas de Irbid, Karak, Tafileh, Maan y Salt, según los activistas, que agregaron que los manifestantes atacaron vehículos policiales y edificios públicos.

En Salt, 20 kilómetros al oeste de la capital, los efectivos de seguridad utilizaron gases lacrimógenos para dispersar a cientos de personas que intentaron atacar la vivienda de Ensur.

El jefe de Gobierno apareció anoche en la televisión pública para defender el incremento de los precios de los carburantes para evitar una "catástrofe financiera".

Ensur consideró que las nuevas medidas no se pueden posponer debido al empeoramiento de la situación financiera del país, con un déficit presupuestario que asciende a 5.000 millones de dólares, y pidió a la oposición que no intente obtener réditos políticos.

Los Hermanos Musulmanes, el principal grupo opositor del país, y medio centenar de movimientos juveniles y tribales amenazaron, por su parte, con convocar nuevas protestas en los próximos días.