El Banco de Inglaterra advirtió hoy de que el crecimiento de la economía británica será "lento" en 2013 y avisó de que la producción se mantendrá en niveles inferiores a los de antes de la crisis.

Al presentar su informe trimestral, el banco emisor auguró que la inflación, que en octubre se situó en el 2,7 %, se mantendrá durante meses por encima del objetivo oficial del 2 %, aunque se espera que baje hacia la segunda mitad del año próximo.

El gobernador del banco, Mervyn King, advirtió de que la recuperación económica en el Reino Unido "sigue siendo lenta" y "avanza en zig-zag", pese a que el mercado laboral muestras signos de recuperación con un descenso del paro en el tercer trimestre del año hasta un 7,8 %.

King alertó contra un excesivo optimismo por el inesperado crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) que se registró en el tercer trimestre y que marcó la salida del Reino Unido de la recesión tras tres trimestres consecutivos de contracción económica.

La economía británica creció de julio a septiembre un 1 %, por encima de los pronósticos, debido sobre todo al impulso de los Juegos Olímpicos de Londres.

El Banco de Inglaterra no descartó hoy que en el último trimestre del año, de octubre a diciembre, el PIB vuelva a caer.

King señaló que la actividad económica se mantendrá hasta 2015 en niveles inferiores a los de antes de la crisis crediticia de 2008, debido en parte a la caída de la demanda y a las dificultades para acceder a financiación de los bancos.

El Gobierno británico, en conjunción con el banco central, ha puesto en marcha un programa para facilitar que los bancos presten dinero a particulares y a empresas, del que el gobernador dijo hoy que pronto arrojará resultados.

King, que dejará el cargo en 2013 -actualmente se busca sucesor-, se mostró optimista por el hecho de que, pese a la lentitud de la recuperación, las autoridades británicas están gestionando bien la crisis.

El Banco de Inglaterra no descartó hoy ampliar su programa de compra de activos (como bonos de deuda) para reactivar el mercado crediticio y alentar el consumo, en el que ya ha invertido 375.000 millones de libras (unos 466.000 millones de euros).

No obstante, el gobernador admitió que la capacidad de actuación de las autoridades británicas es limitada, debido a la influencia de "factores externos" como la crisis de deuda soberana en la zona euro y el aumento de los precios de la energía y los alimentos, que socavan el ya mermado poder adquisitivo de la población.

"Nos enfrentamos a la poco atractiva combinación de una débil recuperación con una inflación que se mantiene aún por encima del objetivo" y relativamente alta, declaró el funcionario, quien señaló que la economía debe encontrar "un nuevo equilibrio".

Aunque ha conseguido reducir el desempleo -gracias sobre todo a los trabajos a media jornada-, el Reino Unido, donde el Gobierno ha impuesto severos recortes, afronta grandes retos económicos, ya que tiene uno de los déficit más altos de Europa, estimado en un 8,2 % del PIB, y una deuda neta que supera el billón de libras (1,23 billones de euros).