El Parlamento nicaragüense aprobó hoy una reforma para desarrollar el proyecto hidroeléctrico Tumarín, que tendrá una inversión de 1.100 millones de dólares y con el cual se pretende generar 253 megavatios de energía y cambiar la matriz en este país.

La reforma a la Ley especial al desarrollo del proyecto hidroeléctrico de Tumarín, aprobada por unanimidad, permitirá ampliar la generación de 180 megavatios de energía a 253 megavatios, explicó en el pleno la diputada sandinista Jenny Martínez, titular de la Comisión de Infraestructura.

La construcción de esa obra estará a cargo de la empresa Centrales Hidroeléctricas de Nicaragua (CHN), creada por la estatal brasileña Eletrobras y el conglomerado Queiroz Galvao, la cual prevé comenzar a generar energía en Nicaragua en el segundo semestre de 2016.

La hidroeléctrica Tumarín será construida en el municipio de La Cruz de Río Grande, en la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS), en un período de 59 meses con una inversión de 1.100 millones de dólares, y tendrá una potencia instalada de 253 megavatios, según la reforma.

El Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), principal entidad de fomento del Gobierno de Brasil, concedió a Nicaragua un préstamo por 342 millones de dólares para la construcción de Tumarín.

También financia la obra el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) con 252 millones de dólares y se gestiona la participación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial.

No obstante, Eletrobras y su socio en el proyecto, la empresa privada brasileña Queiroz Galvão, están dispuestos a invertir hasta el 47 % del coste de la obra, con lo que quedaría financiada totalmente.

El Ministerio de Energía y Minas nicaragüense autorizó a CHN realizar los trabajos preliminares de construcción y ampliación de caminos de acceso y de los campamentos que marcan el inicio de la construcción de Tumarín, un proyecto de energía renovable que contribuirá a cambiar la matriz energética de Nicaragua.

Como parte del proyecto Tumarín se construirá una represa, con una potencia instalada de 253 megavatios, utilizando el agua del río Grande de Matagalpa.

La CHN también construirá un nuevo poblado, Nuevo Apawás, así como la carretera de acceso de 50 kilómetros entre el municipio de Río Blanco y la presa, porque se deben desalojar unas 300 familias en el área, con las que deben negociar, según la iniciativa.

Asimismo, construirá un puente sobre el río Grande de Matagalpa, en el sector de San Pedro Norte, una subestación elevadora de 230 kilovatios cercana a la presa y las obras en la subestación Mulukukú que trasmitirá la energía de Tumarín al Sistema Interconectado Nacional.

Ese proyecto hidroeléctrico generará unos 3.000 empleos directos, ahorrará 633 millones de dólares en las cuentas de los consumidores en los primeros 11 años de operación, 80 millones de dólares en importaciones de petróleo y aportará el 27 % de la generación de energía hidroeléctrica en Nicaragua, según la compañía.

La concesión para la construcción y operación de la hidroeléctrica nicaragüense fue otorgada a un consorcio encabezado por Eletrobras, el mayor grupo eléctrico de Brasil y que es controlado por el Estado, y la empresa privada brasileña Queiroz Galvão.