El movimiento político feminista paraguayo Kuña Pyrenda (Plataforma de mujeres, en guaraní) "nació para quedarse" con la voluntad de instalar los temas de género e igualdad de clase entre la sociedad de su país sin "rescindir principios en pos de votos", afirmó hoy su líder, Lilian Soto.

En una entrevista con Efe en Montevideo, donde se encuentra participando en un seminario organizado por Naciones Unidas sobre mujeres políticas y la cobertura que los medios de comunicación hacen de sus campañas electorales, Soto explicó los fundamentos de su partido y sus planes para competir por la Presidencia de Paraguay en las elecciones del próximo año.

Soto (Asunción, 1963), ex ministra en el Gobierno de Fernando Lugo, recordó que Kuña Pyrenda (KP) nació en 2010 cuando un grupo de mujeres paraguayas, líderes de diversos espacios políticos y sociales del país, comenzaron a pensar que por qué no trabajar para situar a "una mujer feminista y socialista" en la presidencia, rompiendo con la "construcción cultural sumamente patriarcal y machista" que existe en el país y que en general deja a las mujeres "en situación de exclusión de la política".

"Por una parte nos interesa colocar los temas de género y de igualdad de clase, ya que somos mujeres de izquierda. Pero eso no implica que sea solo lo que nos interesa. Nos interesa liderar nuestra sociedad y en consecuencia ir desarrollando políticas públicas que creemos que deben ser abordadas. Es un proyecto para toda la sociedad, y en consecuencia nos interesa abordar todos los aspectos de la sociedad", indicó.

En ese sentido, Soto no se mostró muy preocupada por su desempeño electoral y señaló que más importante que ganar votos es instalar el debate y decir claramente qué transformaciones sociales son necesarias en el país.

"Creemos que es factible, por eso lo hacemos ¿Tendremos votos para ganar? Aún no lo sabemos. Pero sabemos que nacimos para quedarnos y no para ser anécdota. El proceso es de construcción y que hay que ir más allá de las coyunturas", señaló.

Soto justificó la creación del KP debido a que los partidos políticos paraguayos hasta hoy no "contemplan con fuerza las demandas de las mujeres ni lo esencial de las luchas por la igualdad de género", como combatir la equidad laboral, la violencia de género, la paternidad irresponsable o la pobreza de las mujeres rurales, temas que son "básicos para superar los problemas de la sociedad".

La próxima contienda electoral en Paraguay, prevista para abril de 2013, tendrá como escenario la destitución del presidente Fernando Lugo y la subida al poder del vicepresidente Federico Franco, en una maniobra que desde el KP se considera "un golpe y un quiebre de la democracia".

La candidata lamentó que pese a lo que costó que en Paraguay la democracia formal tuviera "un común acuerdo social", la destitución de Lugo supuso un retroceso a la época de la dictadura y a que "no tuvieran valor los elementos que forman la democracia".

La líder del KP también consideró positivo que estén surgiendo en el país otros grupos políticos de izquierda, como el Frente Guazú que ahora preside el ex mandatario Lugo o el partido Avanza País, ya que abren posibilidades y planteamientos "que son un aporte a la sociedad".

En ese sentido, Soto se mostró dispuesta a conversar en el futuro con ellos para ver qué posibilidades se pueden dar de posibles alianzas cuando llegue el momento electoral.

La política señaló que para su bloque, una de las mayores dificultades será competir con el trato que los medios de comunicación de su país dan a las mujeres, sosteniendo que ante la falta de liderazgo masculino el proyecto tendrá "poco aliento".

"Además, hay elementos que se repiten en toda la región, ya que somos más exigidas en cuanto a nuestras supuestas capacidades, a que se quiera pegar a las mujeres exclusivamente a temas de salud sexual y reproductiva en lugar de economía, política exterior, o defensa", razonó.

Pese a todo, Soto vaticinó que esa actitud está condenada al fracaso, ya que cada vez es más frecuente la demanda de igualdad de oportunidades, no solo entre las mujeres, sino entre los sectores que luchan por la democracia en toda América Latina.