El primer ministro italiano, Mario Monti, afirmó que la presión de los mercados ha sido el estímulo que ha llevado a los países de Europa a emprender reformas, pero señaló que éstas deben proseguir aunque descienda la prima de riesgo.

En una entrevista concedida hoy a la radio "Europe 1", el excomisario europeo señaló que "no hay que esperar a la presión de los mercados para reformar".

Monti manifestó que lo más duro de la crisis ha pasado pero "a condición de no confiarse y de mantener la tensión para tomar las decisiones adecuadas".

En este sentido, el jefe del Ejecutivo italiano destacó la urgencia de adoptar las decisiones tomadas en el Consejo Europeo de junio pasado, en particular "el plan para el crecimiento y el mecanismo de estabilización financiera".

Monti no aclaró si se presentará a unas elecciones, pero expresó su deseo de que en su país prosigan las reformas emprendidas por su Gobierno.

"Yo no he sido elegido, pero mi Gobierno ha tenido el respaldo parlamentario más grande de la historia de Italia. Para pensar en los intereses del país, los políticos no deben pensar en las próximas elecciones sino en las próximas generaciones", afirmó.

"Italia va mejor en lo que se refiere a la disciplina presupuestaria, al acceso a los mercados, a la eliminación de obstáculos al crecimiento en el futuro, pero no va bien en lo que se refiere al crecimiento en este momento. Estamos en una cura intensiva que va a dar sus beneficios en el tiempo", aseguró.

En este sentido, en otra entrevista publicada por el diario "Le Figaro", Monti dijo que es preferible adoptar las reformas en los primeros años de una legislatura, "cuando (un Gobierno) puede permitirse la impopularidad".

"En su fase inicial las reformas son costosas económica y socialmente. Tras un cierto tiempo, los beneficios son visibles", aseguró.

Monti afirmó que la adopción de los eurobonos no son urgentes, aunque recordó que ha trabajado para que estuvieran en la agenda del último Consejo Europeo y animó a Alemania a que aprecie "las ventajas del mercado único, de la moneda única para la economía germana".

"Me gustaría una Europa en la que los menos fuertes económicamente tuvieran que invocar menos a menudo el argumento de la solidaridad porque los más fuertes fueran conscientes de forma espontánea de que es bueno para sus intereses", agregó.

El primer ministro italiano aseguró que por el momento no es necesario reformar los tratados sino aplicar las decisiones adoptadas.

"Me parece que tenemos demasiadas discusiones técnicas sobre la crisis financiera y que no hablamos lo suficiente de política", precisó.