El presidente francés, François Hollande, tiene una cita hoy con los franceses, a quienes explicará a través de su primera gran conferencia de prensa de su mandato y por televisión, sus intenciones y sus planes para el país.

Promesa del presidente socialista en tanto que candidato a las elecciones en las que derrotó en mayo al conservador Nicolas Sarkozy, Hollande acude a esta solemne comparecencia pública con cientos de medios franceses y de todo el mundo con la popularidad a la baja.

El presidente aseguró que cada seis meses se sometería a la prueba de explicarse ante la prensa y esta es la primera ocasión en la que lo hará, con enorme expectación.

Los sondeos de las últimas semanas han mostrado la caída de Hollande en las apreciaciones de los franceses, que tampoco estiman positivamente el comportamiento del Gobierno que preside Jean-Marc Ayrault.

Las encuestas indican que el nivel de aprobación de su gestión está en torno al 40 % de los franceses y a los sondeos se unen las críticas ampliamente difundidas de los analistas de medios de comunicación, tanto los ideológicamente contrarios como incluso los más próximos.

La conferencia de prensa, que comenzará a las 17.00 horas locales (16.00 GMT) y que será difundida desde la Grande Salle des Fêtes del Palacio del Elíseo, sede de la presidencia de la República, reedita así una fórmula utilizada por anteriores presidentes franceses.

Aunque Hollande adelantó al comienzo de su mandato, y ya durante la campaña electoral, que tenía intención de alejarse algo de la pompa vinculada a ciertos acontecimientos palaciegos, el presidente ha optado por aceptar una fórmula que ya goza de tradición, desde que la inauguró para la V República el general Charles de Gaulle.

Al presidente, que abrirá la conferencia con una declaración de una media hora, seguida de preguntas, le esperan numerosas cuestiones por aclarar, especialmente en relación con las últimas decisiones del Gobierno destinadas a paliar las consecuencias de la crisis económica.

Subida continuada del paro, descenso de la productividad industrial y deslocalización empresarial son los asuntos claves de la actualidad económica francesa, a las que el Gobierno ha respondido con el anuncio de un plan de competitividad que ha roto con algunos tabúes.

Así, el de la subida del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA), medida impopular acompañada de fuertes recortes del gasto público y reformas de la fiscalidad empresarial que han suscitado críticas por significar un signo claro de ruptura de las promesas electorales de Hollande.

Y una de ellas, quizás menor dentro del panorama general del país, la que hizo el presidente entre la primera y segunda rondas de las elecciones presidenciales: la de que no convocaría grandes conferencias de prensa al estilo de sus predecesores; promesa que hoy romperá en parte con la fórmula elegida para su cita ante los medios.