Un total del 150 imágenes de Jesse A. Fernández, entre los que se cuentan sus retratos de Fidel Castro, Mario Vargas Llosa, Salvador Dalí o Ernest Hemingway, conforman una retrospectiva sobre el fotógrafo cubano que puede visitarse hasta el próximo marzo en la Casa de América Latina en París.

La muestra "Tours et détours: de La Havane à Paris", supone un homenaje a un fotógrafo a medio camino entre el fotoperiodismo y el arte plástico, organizado en la ciudad en la que falleció el creador caribeño de origen español nacido en 1925 en La Habana.

Se trata de una selección de retratos en blanco y negro firmados por Fernández entre los años cincuenta y ochenta del siglo pasado, entre los que se pueden descubrir a diferentes celebridades contemporáneas al artista, en poses no tan habituales a las de los retratos oficiales.

"Es una mirada, la suya, que termina siendo de gran intimidad con el retratado y con mucha capacidad para expresar, con cuatro cosas, el estudio de un artista", explicó a Efe el comisario de la muestra y director del Instituto Cervantes de París, Juan Manuel Bonet.

Entre esas imágenes se encuentra el escritor argentino Jorge Luis Borges, quien aparece recostado con en un sillón junto a su madre durante un "cocktail" en Nueva York en 1961, o el realizador español Luis Buñuel, en un rodaje en México y ataviado con un casco de explorador.

La exposición recupera también el trazo de las huellas de Fernández, un "pintor y fotógrafo cubano, de padres españoles, que tuvo una vida errante" y cuya obra se reparte entre La Habana, Nueva York, Madrid y París.

Instantáneas del genio del jazz Miles Davis sobre el escenario, de la Gran Manzana y los positivados que Fernández dejó tras de sí se mezclan con escenas urbanas del escritor mexicano Carlos Fuentes, de la diva del celuloide Elisabeth Taylor o el Premio Nobel colombiano Gabriel García Márquez, regresan a París, ciudad que en 1977 convirtió en el hogar de Fernández y donde murió en 1986.

"Vivió entre dos continentes y entre dos vocaciones, que eran la pintura y la fotografía", añadió Bonet para referirse a un artista que se convirtió "en uno de los grandísimos retratistas fotográficos del siglo XX".

"Es bastante impresionante la cantidad de gente a la que supo retratar. En algunos casos, es la mejor fotografía que tenemos de algunos de esos retratados, como por ejemplo de Lezama Lima", en la que el literato cubano aparece capturado por la película de Fernández cuando estaba en una taberna en La Habana.

Lo retratos, que el comisario de la muestra considera "excepcionalmente penetrantes", se funden con su pasión de fotografiar escenas urbanas, perdidas por las calles de Nueva York o de su Cuba natal.

"Es un hombre que consigue un estilo muy propio y unifica en su mirada esa gran cantidad de gentes que se encontró", sintetizó Bonet, quien ya fue comisario en el Reina Sofía de Madrid de otra muestra sobre el mismo creador, caracterizado por "su curiosidad".

Jesse Fernández, que se sentía "profundamente español", fue también testigo de la revolución cubana, sin "activismo político en contra" del avance de los guerrilleros hasta el poder en la isla en 1959.

Sin embargo, terminó desencantándose con la marcha de los acontecimientos y abandonó la isla, recordó Bonet, quien ve en el recorrido ideológico del fotógrafo lugares comunes con otros de sus conciudadanos.

"La Revolución se tragó a sus hijos, y muchos que habían estado con ella, como el propio Jesse, acabaron marchándose al exilio", concluyó.