Dos miembros de un cuerpo paramilitar de fronteras de Pakistán, el Frontier Corps (FC), murieron hoy tras estallar una bomba al paso de su vehículo en la ciudad de Quetta, en el oeste del país, informó a Efe una fuente policial.

El atentado ocurrió cerca del mediodía (hora local) en la vía que une la ciudad con el aeropuerto, y fue perpetrado mediante un artefacto ubicado en una motocicleta y que hizo explosión al pasar el coche del FC, afirmó un responsable local de Policía, Mohamed Rafiq.

La fuente precisó asimismo que la explosión provocó heridas a once personas, entre civiles y miembros de las fuerzas de seguridad.

Tras la detonación, que afectó a diversos vehículos e inmuebles cercanos, hubo un intercambio de disparos, según el diario local Dawn.

Quetta es la capital de la conflictiva provincia de Baluchistán, la más extensa de Pakistán y también la más empobrecida, pese a contar con grandes recursos naturales como gas y minerales.

En la región operan casi desde la creación del país, en 1947, varios grupos armados que luchan por la secesión o por una mayor autonomía, y en el norte de la zona tienen refugio facciones talibanes y otros grupos armados yihadistas.

Los atentados de corte sectario contra la minoría chií -el pasado sábado fueron tiroteados en Quetta tres miembros de esta confesión- se alternan con frecuentes ataques de milicias separatistas contra las fuerzas de seguridad y funcionarios.

La imparable violencia y la crítica situación de los derechos humanos en la provincia -hay centenares de casos de personas desaparecidas- han llevado al Gobierno regional a una situación insostenible después de que el Supremo tomara cartas en el asunto.

El jefe del Gobierno de Baluchistán, Nawab Aslán Raisani, se halla desde hace dos semanas a un paso de la destitución y su formación, el Partido Popular, lo suspendió de militancia por no seguir las líneas de la organización política.