La ONG Amnistía Internacional (AI) denunció en un informe difundido hoy en su página web que los extranjeros indocumentados que viven en Libia se encuentran expuestos a "explotación, detenciones arbitrarias e indefinidas, así como a golpes, que a veces se pueden considerar torturas".

"Ellos (los libios) no nos tratan como humanos. Para ellos somos animales o esclavos. Somos extranjeros, no tenemos derechos. Estamos encerrados y no sabemos que nos va a pasar. Si nos quejamos, nos exponemos a ser golpeados e insultados", asegura una mujer nigerina de 23 años, detenida desde 2012 y cuyo testimonio recoge el documento.

La cita de esta mujer, que AI no identifica, encabeza un informe en el que se dibuja una sombría situación para estos inmigrantes en busca de trabajo o asilo político o de paso hacia Europa en un país donde, según la organización, "impera un ambiente de anarquía, racismo y xenofobia".

Amnistía centra su estudio en los testimonios recogidos entre mayo y septiembre de 2012 en nueve centros de detención situados en distintos puntos del país, en los que en esos momentos se encontraban 2.700 personas.

Algunos inmigrantes se encuentran en centros controlados por las autoridades centrales, pero la mayoría en instalaciones administradas por milicias que únicamente responden a sus mandos locales. En todas ellas, además del trato vejatorio e inhumano que en muchos casos reciben, las condiciones higiénicas, alimentarias o médicas son precarias e insuficientes, según recoge el documento.

Los retenidos, que son detenidos de manera arbitraria y sin cargos, no son presentados ante las autoridades judiciales y su estancia se prolonga indefinidamente hasta que son deportados a veces o contratados por algún ciudadano.

La ONG subraya que incluso una vez puestos en libertad, el riesgo a volver los centros de detención no desaparece y cita el testimonio del embajador de Somalia en Libia, que aseguró que en septiembre negoció la excarcelación de 600 ciudadanos somalíes, que en su mayoría volvieron a ser arrestados.

Los indocumentados provienen por lo general del África subsahariana, como Burkina Faso, Camerún, Chad, Eritrea, Etiopía, Gana, Niger, Nigeria, Somalia y Sudán, aunque AI también menciona el caso de un egipcio.

Según Amnistía, las detenciones arbitrarias responden a un creciente racismo y a una xenofobia cada vez más extendida en el país, a lo que contribuyó la creencia de que muchos subsaharianos trabajaron como mercenarios a las órdenes del derrocado dictador Muamar al Gadafi.

La organización critica en su escrito el comportamiento de la Unión Europea y denuncia que haya restablecido el diálogo sobre migración con Libia en abril de 2012, preocupada únicamente en cortar el flujo de inmigrantes.

"Haciendo la vista gorda sobre la grave situación de los derechos humanos en Libia, la UE quiere evitar a toda costa que los extranjeros lleguen a Europa, incluidos aquellos que huyen de la guerra y la persecución", dice el informe.

Para Amnistía la solución está en manos de las autoridades libias que deben "reconocer la magnitud de los abusos perpetrados por las milicias y poner medidas para proteger a los extranjeros de la violencia y los abusos, sin importar su origen o su estatuto de inmigrante".

Más allá de las condiciones de detención y los abusos de sus captores, el informe también denuncia que muchos de ellos son explotados laboralmente y amenazados, en muchos casos, con ser entregados a las milicias o la Policía.