La canciller alemana, Angela Merkel, hizo hoy de las duras medidas de austeridad aplicadas en Portugal un ejemplo del esfuerzo que se debe hacer en Europa para ganar competitividad y hacer sostenibles las finanzas públicas.

En poco más de seis horas de estancia en la capital lusa, la canciller no se apartó del guión que defiende para que Europa salga de la crisis, aunque reconoció que las reformas y los ajustes presupuestarios son "un camino difícil".

"Tenemos que caminar juntos, no podemos dejar solos a algunos países", subrayó la canciller, sin dejar de recordar que cada miembro de la UE "debe cumplir sus compromisos, y Portugal lo ha hecho de forma excelente".

Merkel se declaró convencida de que el programa de ajustes del rescate financiero luso será un éxito, y manifestó su voluntad de promover las inversiones y la formación profesional en el país ibérico ante un auditorio de empresarios de ambas naciones.

Fuera del centro de convenciones donde pronunciaba su discurso, cientos de policías, casi tantos como manifestantes, montaron un férreo cordón de protección para garantizar la seguridad de la gobernante alemana, que tuvo su único contacto con la prensa en un fuerte militar a veinte kilómetros de Lisboa.

Pero la marcha y los actos de repudio que habían convocado varios movimientos cívicos con el apoyo de los partidos de izquierda y los sindicatos tuvieron poca repercusión y ningún incidente en la capital, algunos de cuyos monumentos se cubrieron de carteles contra Merkel y globos negros.

La canciller dio un apoyo explícito al rigor presupuestario del primer ministro luso, Pedro Passos Coelho, mientras la agencia de calificación financiera Fitch anunciaba que mantiene la nota de bono basura del Portugal, pero con pronóstico negativo por la "fatiga" y la erosión del consenso político y social sobre los ajustes.

Merkel admitió en la rueda de prensa que muchas personas critican medidas que son difíciles aunque necesarias, y apeló a la responsabilidad de los políticos para que tomen decisiones sin pensar en si las apoya o no la "mayoría del electorado".

La canciller defendió deudas sostenibles, más competitividad y el cumplimiento de los programas de ajuste para que Europa recupere la plena confianza de los mercados y pueda salir de la crisis.

En el caso de Portugal se mostró segura de que el país va a conseguir de nuevo el aprobado y los fondos de la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI) por la marcha del programa de saneamiento asociado al rescate de 78.000 millones de euros que obtuvo el año pasado.

Los inspectores de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el FMI, conocidos como la "troika", llegaron a Lisboa al mismo tiempo que Merkel para iniciar la sexta evaluación del rescate de Portugal, que durará varias semanas.

"La futura sostenibilidad de las deudas y de las inversiones es fundamental para Portugal y los demás países", declaró Merkel al subrayar que uno de los principales problemas de Europa es "el desnivel de la competitividad, y Portugal demuestra que puede ser mejorada".

"Hay una competencia dura, cuando preparamos a Europa para el próximo siglo", insistió la canciller al defender "que se tomen las medidas adecuadas, los presupuestos adecuados".

Aunque reconoció la necesidad de generar crecimiento, Merkel reiteró varias veces en su encuentro con la prensa que se debe "evitar la acumulación de deudas que imposibiliten la vida de las generaciones futuras".

Además de coincidir plenamente en la necesidad de que Portugal no se aparte de su programa de ajustes, los dos gobernantes reclamaron juntos y en términos generales, unidad y consenso en Europa de cara a los próximos consejos comunitarios.

"Alemania no esta interesada en que haya recesión en otros países, estamos fundamentalmente interesados en que todos los países vayan bien porque también estamos afectados", reconoció la canciller.