Las críticas al FBI por no haber informado antes de la investigación que destapó el amorío del ya exdirector de la CIA David Petraeus crecieron hoy mientras vio la luz un vídeo en el que la amante del general da detalles no revelados hasta ahora del ataque al consulado de EE.UU. en Bengasi.

La prensa estadounidense ha identificado a la víctima del ciberacoso que originó la inesperada dimisión de Petraeus como Jill Kelley, una mujer residente en Tampa (Florida) y amiga de la familia del general retirado.

Kelley fue supuestamente acosada por internet por motivos que aún se desconocen por Paula Broadwell, biógrafa y amante de Petraeus.

La investigación contra Broadwell destapó la relación extramatrimonial de Petraeus, de la que altos responsables del FBI y el Departamento de Justicia fueron informados el pasado verano, según The New York Times.

El FBI "tenía la obligación absoluta de informar" de inmediato al presidente Barack Obama de una investigación que involucraba al jefe de la CIA, sostuvo hoy el congresista republicano Peter King, miembro del Comité de Seguridad Nacional de la Cámara baja, en declaraciones a la cadena MSNBC.

Para King, el FBI ha sido "negligente" en el caso de Petraeus, "una parte clave del equipo del presidente", especialmente en política exterior.

La presidenta del Comité de Inteligencia del Senado, la demócrata Dianne Feinstein, declaró en la misma cadena que se quedó perpleja tras conocer que varios congresistas, entre ellos el líder de la mayoría republicana en la Cámara baja, Eric Cantor, supieron del amorío y de la investigación a Broadwell antes que Obama.

Michael Hayden, quien dirigió la CIA bajo el Gobierno de George W. Bush, calificó en la cadena Fox News de "misteriosa" la fecha escogida para el anuncio de la dimisión de Petraeus, que se produjo tres días después de las elecciones del 6 de noviembre, en las que Obama ganó un segundo mandato.

No obstante, Hayden señaló que, a su juicio, probablemente el FBI trató de equilibrar la aplicación de la ley, que establece la comunicación de este tipo de indagaciones cuando la seguridad nacional esté en juego, con la privacidad de los implicados.

Los interrogantes no solo planean sobre el momento elegido para sacar a la luz la investigación y la posterior renuncia de Petraeus, sino también sobre la información clasificada a la que pudo tener acceso Broadwell durante su relación con el director de la CIA.

Agentes del FBI encontraron en el ordenador que la amante de Petraeus entregó voluntariamente documentación clasificada que éste negó haberle facilitado.

En un discurso en la Universidad de Denver el pasado 26 de octubre, grabado en vídeo y que varios medios han divulgado, Broadwell realiza afirmaciones sorprendentes sobre el ataque al consulado de EE.UU. en Bengasi (Libia), ocurrido el 11 de septiembre.

Broadwell, exoficial de inteligencia militar, afirma en ese discurso que un grupo de libios atacó el consulado para rescatar a prisioneros de guerra custodiados en un edificio anexo de la CIA y sugiere que el propio Petraeus manejaba esa información, lo que implica que podría haber sido su fuente.

Los motivos de ese ataque continúan bajo investigación, puesto que en un principio el Gobierno de Obama lo atribuyó a protestas por un vídeo antimusulmán y después ha defendido la teoría de un acto terrorista y lo ha vinculado a Al Qaeda.

Petraeus debía comparecer este jueves en una audiencia en el Congreso sobre el atentado en Bengasi pero lo sustituirá el recién nombrado director interino de la CIA, Mike Morell.