Los sectores opositores al Gobierno argentino de las dos centrales obreras del país acordaron hoy convocar para el próximo 20 de noviembre a una huelga y una movilización en Buenos Aires en reclamo de mejoras salariales para los trabajadores.

La convocatoria a huelga fue acordada en una reunión celebrada hoy por Hugo Moyano, líder del ala de la Confederación General del Trabajo (CGT) -enfrentada al Gobierno de la presidenta del país, Cristina Fernández-, y Pablo Micheli, quien conduce el sector no oficialista de la Central de Trabajadores de Argentina (CTA).

Fuentes sindicales informaron que ambos dirigentes acordaron llamar a una huelga de sus sindicatos representados para el 20 de noviembre, con una movilización a la Plaza de Mayo de Buenos Aires, frente a la sede del Ejecutivo argentino.

"Recomiendo a la gente no salir ese día, a menos que sea para ir a la movilización", dijo Micheli al finalizar su encuentro con Moyano.

En declaraciones a radio Mitre de Buenos Aires, Micheli dijo que el objetivo de la medida de fuerza es reclamar al Gobierno para que se otorgue a los trabajadores un plus salarial de 4.000 pesos (835 dólares) para compensar el impacto de la inflación en Argentina y de la congelación del piso salarial a partir del cual se aplica el impuesto a las ganancias.

Los sindicatos también exigirán que se pague a los jubilados el 82 por ciento de lo que cobran los asalariados en actividad.

Micheli anticipó que el día de la huelga habrá además cortes de carreteras y puentes en distintos puntos del país.

"A Moyano lo acompañan muy poquitos gremios. No conozco ni las razones del por qué está haciendo esta expresión", dijo hoy el senador oficialista Aníbal Fernández en declaraciones al canal Telefé, de Buenos Aires.

En junio pasado, Moyano, un antiguo aliado del Gobierno de Fernández, ya había convocado a una huelga nacional y una masiva movilización en Plaza de Mayo tras oficializar su ruptura con el oficialismo.

Ese alejamiento del Gobierno, que se inicio el año pasado cuando Fernández se negó a incluir dirigentes sindicales en las listas electorales para los comicios de octubre de 2011, también derivó en una división en el seno de la CGT.

Así, la mayor central obrera del país quedó partida en dos, con un grupo de sindicatos que responden a Moyano tras unas elecciones que el Ministerio de Trabajo no reconoce como válidas, y otro sector, liderado por Antonio Caló, dirigente del sindicato metalúrgico, afín al Gobierno.

La CTA también se encuentra dividida, entre el sector que responde a Micheli, líder de los trabajadores estatales, y el que dirige Hugo Yasky, titular del gremio docente.