La canciller alemana, Angela Merkel, realizará mañana una visita a Portugal, en medio de la crisis que afecta a este país de la que algunos de sus ciudadanos hacen responsable a la líder germana.

Según fuentes de embajada portuguesa en Berlín, a la canciller se la espera en Lisboa como una "señal de esperanza" en medio de la crisis. Sin embargo, las noticias que llegan de Lisboa apuntan a que hay sectores importantes de la sociedad portuguesa que tienen una interpretación diferente de la visita.

Según la cancillería, Merkel -que viajará acompañada de una delegación de empresarios y se reunirá con el presidente luso, Aníbal Cavaco Silva, y el primer ministro, Pedro Passos Coelho- va para dar su respaldo al ambicioso programa de ajuste del gobierno portugués.

Merkel y los representantes de su gobierno reiteran con frecuencia su comprensión por los sacrificios que vienen haciendo los países del sur de Europa pero para, a renglón seguido, declarar el camino del ajuste como algo "sin alternativa" e instar a continuar con los sacrificios.

Esa actitud es vista en Portugal por algunos sectores como una imposición de una política que, lejos de subsanar la crisis, tiende a agravarla, y han decidido convertir la visita en una ocasión para la protesta.

Así, por ejemplo, el miércoles de la semana pasada un centenar de intelectuales y artistas portugueses firmaron una carta declarando "persona non grata" a la canciller, criticaron su actitud en Europa y lo que consideran una intromisión en la política del país.

Los sindicatos también han llamado a protestas contra Merkel y contra la política de ahorro. Hay quienes temen que las protestas puedan desembocar en actos violentos.

Ya en su visita a Atenas, en octubre de este año, Merkel se encontró con protestas. El Gobierno alemán apenas habla de ellas, salvo para reiterar que el derecho a manifestarse forma parte de los valores democráticos.

La visita de Merkel a Lisboa, que durará escasas cinco horas, es el comienzo de una semana llena de citas bilaterales, en la mayoría de las cuales la postura alemana ante la crisis del euro será siempre el tema dominante.

El miércoles tendrán lugar las consultas germano-polacas, que presidirán en Berlín Merkel y el primer ministro de Polonia, Donald Tusk.

El jueves, la canciller hará un breve alto en su agenda esencialmente europea para reunirse con el vicepresidente brasileño, Michel Temer.

Ese mismo día volverá al tema dominante -la crisis de la zona euro- con dos siguientes citas: primero con el primer ministro francés, Jean-Marc Ayrault, y a continuación con su homólogo holandés, Mark Rutte.

La visita de Ayrault es la primera del político francés desde que asumió el cargo y en ella se abordarán temas europeos, indicó Seibert, entre ellos los preparativos para la próxima cumbre de la UE, el 22 y 23 de noviembre.

París y Berlín se proponen acudir a la cita con posturas consensuadas, para evitar disonancias entre el Gobierno de Merkel y el del presidente francés, François Hollande, en lo que respecta a los presupuestos comunitarios para el periodo 2014-2020.

Merkel cerrará su ronda semanal de encuentros bilaterales en Moscú, adonde viajará acompañada por varios de sus ministros para presidir, junto con el presidente Vladímir Putin, las consultas gubernamentales bilaterales.

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Por Rodrigo Zuleta