El primer ministro italiano, Mario Monti, consideró que la crisis no debe atribuirse a los "excesos del mercado" sino a "un mercado en el que la presencia de reglamentación y vigilancia ha sido insuficiente".

Monti hizo esta reflexión en una entrevista con el periodista Federico Fubini, de la que el diario "Corriere della Sera" adelantó hoy algunos extractos, que se incluirá en el libro "Le parole e i fatti" ("Las palabras y los hechos"), que recoge varios textos escritos por el actual jefe del Ejecutivo italiano y se publicará próximamente en Italia.

Así, el primer ministro italiano destacó que cree en "una economía de mercado con poderes públicos fuertes (...) Esto permite tener una economía social de mercado, que logre acomodar la competitividad y la dimensión social".

"La lucha por una economía social de mercado es una lucha difícil para Europa en el mundo y todavía más para un solo país. Pero creo que se trata de la fórmula justa a la que mira Europa, con frecuencia, sin lograr llegar a realizarla", agregó.

Sobre la entrada del euro de Italia, Monti señaló que tras alcanzar ese objetivo se olvidó "la exigencia de ser competitivo" en el nuevo contexto de moneda única.

Y se refirió a los problemas que han pesado sobre la economía italiana como "una erosión de competitividad, no tanto y no solo por la dinámica del coste del trabajo, sino también por la evolución insuficiente de la totalidad de los factores, ligada a la calidad de las infraestructuras, la funcionalidad de los productos y los servicios", entre otros aspectos.

Consideró que "ha faltado la política económica real" y señaló que tras las elecciones de la primavera de 2008, cuando Silvio Berlusconi fue elegido primer ministro de Italia contando con el apoyo de una amplia mayoría, "se habría podido hacer un plan de reformas estructurales, en lugar de negar que Italia tenía un problema de crecimiento".

Preguntado por su tiempo como jefe del Gobierno, puesto que ocupa desde noviembre de 2011, tras la dimisión de Berlusconi, Monti aseguró que existen "altos y bajos", puesto que hay cosas "que dan gran satisfacción y otras gran frustración" y es necesario "aprender a encajarlo y volver a empezar".