Las autoridades de la central provincia argentina de Santa Fe, salpicada por el arresto de varios policías con presuntos vínculos con el narcotráfico, rechazaron hoy su responsabilidad en la creciente influencia del tráfico de drogas en la zona y exigieron la colaboración del Gobierno central.

"La droga no se produce en Santa Fe, entra por algún lado", dijo hoy el gobernador santafesino, el socialista Antonio Bonfatti, a la emisora provincial Radio 2.

En respuesta a las declaraciones de la ministra de Seguridad, Nilda Garré, que afirmó un día antes que Santa Fe "suena a zona liberada", el gobernador indicó que es necesario "radarizar las fronteras, controlar los barcos", medidas para las que considera imprescindible la colaboración del Gobierno nacional.

"Tenemos que tener un programa de abordaje integral de este tema porque el enemigo es muy poderoso, tiene enorme capacidad de corromper y tecnológica", añadió Bonfatti.

Bonfatti avanzó que su Gobierno anunciará en breve "una fuerte reestructuración de la Policía" y detalló que se realizará con "pasos graduales".

Un nuevo escándalo volvió a salpicar hoy a las filas policiales santafesinas con el anuncio de la detención de un subcomisario y una oficial por el presunto delito de extorsionar a comerciantes a cambio de seguridad.

Según fuentes policiales, la detención se concretó en un operativo con dinero marcado gracias a la colaboración de un comerciante que habría sido extorsionado.

El exjefe de la Policía de Santa Fe, Hugo Tognoli, fue excarcelado la semana pasada por falta de pruebas sobre su presunta implicación en una causa de sobornos y tráfico de estupefacientes, pero la juez que ordenó su puesta en libertad señaló que continúa "bajo investigación".

Sin embargo, un comisario y otros tres policías siguen detenidos en esa provincia, el primero por su supuesta protección a narcotraficantes y los tres agentes acusados de ocultamiento de pruebas.