El presidente boliviano, Evo Morales, expresó hoy su disposición a hacer cambios en la polémica "Ley de la Madre Tierra", rechazada por los agricultores porque veta el uso de las semillas transgénicas y por ello no garantiza, según han afirmado, la soberanía alimentaria del país.

"Puede haber algunos errores, pero siempre estamos ahí para corregir", dijo Morales sobre la norma y dirigiéndose al presidente de la Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas y Trigo, Demetrio Pérez, durante un acto en la región oriental de Santa Cruz para promulgar una ley sobre el sector azucarero.

"Por supuesto, es importante cuidar los derechos de la Madre Tierra, pero por encima de eso también es importante garantizar el alimento para el pueblo", agregó el mandatario.

La ley veta el uso de semillas transgénicas, considera a la Tierra "sagrada", crea una Defensoría de la Madre Tierra, busca eliminar el latifundio y establece que las tierras estatales deben distribuirse con preferencia a las mujeres e indígenas.

El mandatario promulgó la norma a mediados del mes de octubre, pero fue rechazada de inmediato por los agricultores de Santa Cruz, cuya producción de soja y girasol es transgénica en su totalidad.

El veto también afectaría a los avicultores y lecheros que usan la soja como complemento para alimentar a sus animales.

Los agricultores observaron también que si se resta competitividad a su producción, el Gobierno de Morales tendría que volver a importar alimentos que serían transgénicos.

Morales dijo que el debate fue planteado con sinceridad a campesinos e indígenas que apoyan la Ley de la Madre Tierra porque si la producción ecológica no garantiza los alimentos, la consecuencia sería importar de emergencia productos transgénicos.

"Creo que en la Ley de Madre Tierra, de contrabando, metieron algunos términos, algunos párrafos. Así entiendo. Hay que revisar por supuesto, para garantizar alimento para el pueblo boliviano", manifestó el mandatario, entre aplausos de los productores.

Las oleaginosas son el principal sector de exportación no tradicional en Bolivia y el tercero de mayor importancia a nivel general luego del gas natural y los minerales.

En 2011, las exportaciones de esas oleaginosas alcanzaron un valor de 800 millones de dólares y este año se prevé superar los 900 millones de dólares.