El alero de los Heat de Miami, LeBron James, sigue recibiendo tratamiento en la rodilla derecha, tras lastimarse el viernes al chocar de forma fortuita contra el ala-pívot de los Hawks de Atlanta, Josh Smith.

El impacto impulsó a James hacia fuera del campo de juego y chocó contra un fotógrafo.

James tuvo que salir de la cancha cuando restaban 30 segundos de la primera mitad, aunque regresó para terminar el partido y concluirlo como segundo máximo encestador del equipo al aportar 21 puntos.

Al acabar el duelo le colocaron un dispositivo de estimulación electrónica.

"Me dolió un poco el golpe. Sigue doliéndome, pero es lo que está pasando y tenemos que lidiar con eso", comentó James, que hoy sábado entrenó con el resto de los compañeros.

El entrenador del Heat, Erik Spoelstra, dijo que cree que James tuvo más dolor el sábado, pero no se refirió a la situación sobre si podrá jugar contra los Grizzlies de Memphis el domingo.

"Me preocupé cuando vi que se había lastimado. Cada vez que cae y sale cojeando así, me preocupa. Pero él sana de una forma inusualmente rápida", admitió Spoelstra. "Veremos cómo sigue evolucionando en las próximas horas de cara al partido de mañana".

Mientras que ese mismo sentido, James dijo que algo común en él es que "muy probablemente juegue el domingo porque cuando me lesiono, tiene que ser algo grande para dejar de ver acción".