El exmagistrado español Baltasar Garzón intervino hoy en la clausura de un foro anticorrupción celebrado en Brasilia y propuso que ese tipo de delitos sean considerados de carácter global y regidos por normas jurídicas internacionales.

"Se le deben aplicar a la corrupción los mismos principios de la jurisdicción internacional y tipificarla como un crimen global", como el narcotráfico, las violaciones de los derechos humanos y el terrorismo, manifestó Garzón ante la XV Conferencia Internacional Anticorrupción (IACC, por sus siglas en inglés).

En opinión del jurista español, "la corrupción hoy tiene ámbito global", es "trasnacional", ha superado los meros sobornos "a un policía o un funcionario" e implica tanto a Gobiernos como a empresas multinacionales y organizaciones del crimen internacional.

Afirmó que, además, "en cada crimen de terrorismo o narcotráfico la corrupción aparece siempre asociada", por lo que tribunales internacionales deberían tener jurisdicción para juzgar esos delitos.

No obstante, sostuvo que "falta voluntad política para incluir a la corrupción en estos términos globales", pese a que admitió que ha habido "unos pocos ejemplos" en los que la justicia internacional se abocó a esos asuntos.

Entre esos "pocos casos", Garzón citó el de Libia, país en el que, tras la caída del régimen del coronel Muamar al Gadafi, la Corte Penal Internacional -afirmó- decidió investigar asuntos de corrupción y sus tentáculos en el mundo mientras permaneció en el poder.

Aún así, Garzón sostuvo que "falta mucho por hacer" y que debe haber "un mayor intercambio y comunicación" entre los Gobiernos y la Corte Penal Internacional, en la cual se desempeña como asesor.

Como las anteriores, la XV edición de la IACC fue patrocinada por la organización Transparencia Internacional (TI) y durante cuatro días congregó en la capital brasileña a unos 1.400 delegados de 135 países.

En estas cuatro jornadas se analizó el impacto de la corrupción en todos los ámbitos de la sociedad, con énfasis en el sector público, pero también en la empresa privada, en la gestión de los recursos naturales, en el poder judicial e incluso en el deporte.