Catorce supuestos guerrilleros kurdos y un sargento del Ejército turco han muerto en los combates que se registran desde hace dos días en la provincia suroriental de Hakkari, informó hoy la agencia semipública Anadolu.

La oficina del gobernador de Hakkari detalla en un comunicado que desde el miércoles una gran operación militar tiene lugar en las áreas rurales de Semdinli, una zona fronteriza con Irán.

Las tropas turcas usan un gran número de helicópteros y mataron a un total de 14 supuestos miembros del Partido de Trabajadores del Kurdistán (PKK), informa Anadolu.

Los combates arrancaron tras comprobarse la presencia de guerrilleros en la zona mediante vuelos de aviones no tripulados, que continúan hoy.

La operación llega al día siguiente de concluir una misión de unidades especiales del Ejército turco que cruzaron la frontera hacia Irak, donde se encuentra el comando central del PKK.

Las fuerzas turcas penetraron hasta cinco kilómetros en el norte del país vecino Irak para buscar campamentos de la guerrilla kurda, pero la agencia prokurda "Firat" niega que hubiera enfrentamientos.

Junto con los bombardeos de los refugios del PKK, se trata de operaciones para asestar un golpe a la guerrilla antes de que las nevadas del invierno conviertan la región en intransitable.

Al mismo tiempo, miles de miembros del PKK presos se han sumado a la huelga de hambre que desde el 12 de septiembre mantienen 700 kurdos en 67 cárceles turcas.

Dos diputados del partido prokurdo Paz y Democracia (BDP) se unieron ayer a la huelga, que pide el derecho a defenderse en kurdo en los tribunales, la enseñanza de esta lengua, muy diferente del turco, en la enseñanza primaria.

Además, reclaman el fin del régimen de aislamiento de Abdullah Öcalan, el histórico fundador del PKK, preso desde 1999, para que pueda participar en futuras negociaciones de paz.

El ministro de Justicia turco, Sadullah Ergin, anunció ayer que la ley que permitirá usar el kurdo en los juicios ya está lista y se enviará al Parlamento en cuanto vuelva el primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, de un viaje a Indonesia.

Muchos analistas turcos temen que la muerte de algo o varios presos en la huelga de hambre suscite violentas protestas y enfrentamientos en todo el país eurasiáticos.