El Gobierno español desvinculó hoy la decisión de la presidenta argentina, Cristina Fernández, de no acudir finalmente a la Cumbre Iberoamericana de Cádiz del contencioso existente por la expropiación a la petrolera Repsol de su filial YPF.

La presidenta argentina canceló ayer definitivamente su asistencia a la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno que tendrá lugar los días 16 y 17 de noviembre, lo que se justificó por motivos médicos.

Aunque en principio parecía difícil que, a raíz de la polémica por el asunto de YPF, Fernández viajase a España, se pasó posteriormente a una fase en la que aceptó la invitación, pero esta semana el ejecutivo argentino comunicó que quizás no pudiera estar presente en Cádiz y ayer se canceló finalmente el viaje.

La semana pasada, Fernández, de 59 años, tuvo que guardar reposo durante veinticuatro horas por un cuadro de hipotensión arterial leve y sus médicos dispusieron realizar una serie de controles de salud.

Fuentes del Gobierno español se han remitido a estos argumentos ante la ausencia de la presidenta de la cumbre de Cádiz y han rechazado que el motivo real de la misma sea la situación existente tras la expropiación de YPF.

En ese sentido, las fuentes señalaron que la delegación argentina ya había apuntado la posibilidad de que no viajara por motivos médicos y que, en caso de que se confirmara la ausencia sería el vicepresidente, Amado Boudou, quien participaría en la cumbre.

Con independencia de que Argentina esté representada por su presidenta o por su vicepresidente, el Gobierno español subrayó que las diferencias por la expropiación de YPF no van a interferir en el desarrollo de la cita de Cádiz.

"Una cosa es algún problema puntual en la relación entre dos países, aunque pueda ser importante, y otra que ese contencioso afecte a una cumbre de veintidós participantes y en la que han de primar los intereses generales de la familia iberoamericana", señaló a Efe un alto cargo del Gobierno implicado de lleno en la organización del cónclave gaditano.

En esa línea, otras fuentes del Ejecutivo reiteraron que la delegación argentina recibirá un tratamiento "impecable", y que las reivindicaciones de España ante lo sucedido con YPF "tienen otros canales".

Cuestión distinta es que en el desarrollo de la cumbre, que tendrá un marcado carácter económico, se aborde de forma genérica la necesidad de garantizar por parte de todos los países iberoamericanos la seguridad jurídica de las inversiones.

En concreto, se pretende avanzar en un sistema de arbitraje diseñado por el sector privado para resolver problemas de las pequeñas y medianas empresas.

De los veintidós socios iberoamericanos, sólo Paraguay no estará representado en Cádiz, una decisión adoptada por el Gobierno de Federico Franco tras los problemas con otros países de la zona que acarreó la destitución de su predecesor, Fernando Lugo.

El presidente venezolano, Hugo Chávez, aún no ha comunicado si asistirá, y aunque España no descarta su presencia, su estado de salud (está siendo tratado de un cáncer que le han hecho pasar por el quirófano en varias ocasiones) lo dificulta.

Tampoco ha habido comunicación alguna por parte del presidente de Cuba, Raúl Castro, pero se da prácticamente por hecha su ausencia ya que no ha asistido a ninguna cumbre iberoamericana desde que asumió en 2006 la jefatura del país sustituyendo a su hermano Fidel.