El ministro de Finanzas heleno, Yannis Sturnaras, aseguró hoy que "no hay por qué preocuparse por la nueva dosis" de financiación, por valor de 31.500 millones de euros, que Grecia espera recibir en las próximas semanas de la UE y el Fondo Monetario Internacional.

"No hay ninguna razón para preocuparse. Grecia está haciendo lo que se debe hacer para asegurarse de que Europa hará lo que debe hacer y que el tramo será desembolsado", añadió Sturnaras tras reunirse con el primer ministro, el conservador Andonis Samarás.

Tras la aprobación el miércoles de las nuevas medidas de austeridad y ante la previsible ratificación de los presupuestos este domingo, Grecia confiaba en que la reunión del Eurogrupo del próximo lunes diese luz verde al nuevo tramo.

Sin embargo, el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, y otras autoridades europeas han dejado claro que el lunes no se liberará esa nueva partida de ayuda.

Samarás lleva semanas advirtiendo de que el Estado griego se quedará sin dinero el día 16 de noviembre -cuando afronta el pago de unos 5.000 millones de euros de deuda- si no recibe el nuevo tramo del rescate, una advertencia que no es nueva este año.

Aunque Sturnaras afirmó hoy que el Eurogrupo del lunes tomará una "decisión política", el diario "Ta Nea" asegura que el Gobierno está preocupado y que el nuevo objetivo es que el dinero llegue antes de la cumbre extraordinaria de jefes de Estado y de Gobierno de la UE del 22 de noviembre.

Samarás tiene previsto viajar el martes a Bruselas y entrevistarse con los presidentes de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, y del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy.

En la noche del domingo, el Parlamento votará los Presupuestos Generales de 2013, que incluyen 9.500 millones de euros en recortes y nuevos impuestos exigidos por la UE y el FMI.

Se prevé que el tripartito griego no tenga tantos problemas para aprobar las cuentas públicas como tuvo el pasado miércoles para sacar adelante las nuevas medidas de austeridad.

Estos nuevos recortes han abierto una brecha en las filas parlamentarias del Gobierno, que ha perdido ya 11 diputados desde el inicio de legislatura en junio.