Activistas y organizaciones de derechos humanos clamaron hoy contra el posible ingreso en el Consejo de Derechos Humanos (CDH) de la ONU de Venezuela y otros seis países que cuentan a sus espaldas con un "trágico" historial en materia de libertades fundamentales.

"La ONU se está cavando su propia fosa porque el desprestigio que significa tener a los principales violadores de derechos humanos dentro del Consejo es una vergüenza", dijo hoy a Efe el director de Radio Caracas Televisión (RCTV), Marcel Granier, cuyo canal fue cerrado por el Gobierno venezolano hace más de cinco años.

Granier participó hoy en un almuerzo en la sede de Naciones Unidas junto a activistas de derechos humanos organizado por Human Rights Fundation y UN Watch para denunciar que siete de los veinte países que este lunes aspiran a ocupar un puesto en el Consejo de Derechos Humanos no están cualificados para acceder al organismo.

La Asamblea General de la ONU celebrará ese día una votación directa y secreta, y por bloques regionales, para nombrar a 18 de los 47 miembros del CDH entre un total de veinte candidaturas, en la que además de Venezuela están Costa de Marfil, Emiratos Árabes, Etiopía, Gabón, Kazajistán y Pakistán.

Por América Latina, los tres candidatos a suceder a Cuba, México y Uruguay en el CDH son Argentina, Brasil y Venezuela, y para el presidente de HRF, Thor Halvorssen, es un "escándalo" la ausencia de competencia, aunque recuerdan a los estados miembros que "no están obligados a votar por un país que no esté cualificado".

"Si se presentara otro candidato Venezuela no ganaría, de hecho nunca ha ganado, pero lo que hizo esta vez es asegurarse que nadie más se presente", lamentó a Efe el empresario venezolano Eligio Cedeño, un ex preso político asilado en EE.UU. para quien sería un "despropósito" que su país entre en el CDH.

Para Cedeño sería "una vergüenza y una inmoralidad" que Venezuela saliera elegida, porque su historial de derechos humanos es "trágico" y recordó que hoy es un hombre libre gracias a la presión de la comunidad internacional y de la jueza María Lourdes Afiuni, condenada a 30 años de cárcel tras liberar al empresario en 2009.

Granier, que dijo a Efe que está "acostumbrado" a las bombas y las amenazas de muerte y no tiene intención de abandonar su país, advirtió que con Venezuela en el Consejo de Derechos Humanos "las cosas sólo pueden ir peor", por lo que exigió a la comunidad internacional una "reflexión profunda".

En el almuerzo participaron también el activista paquistaní Sajid Christopher, que pidió presionar a su país para que acabe con la legislación antiblasfemia, y el ex preso político kazajo Igor Viniavski, para quien es "inaceptable" que el régimen represivo de Nursultán Nazarbáyev acceda al Consejo.

Japón, Corea del Sur, Emiratos Árabes, Kazajistán y Pakistán aspiran a un puesto por el bloque de Asia en sustitución de Arabia Saudí, Bangladesh, China, Jordania y Kirguizistán, mientras Costa de Marfil, Etiopía, Gabón, Kenia y Sierra Leona se presentan por África para suceder a Camerún, Yibuti, Mauritania, Mauricio y Nigeria.

Tampoco hay competencia en el bloque de Europa del Este, donde Estonia y Montenegro aspiran a suceder a Hungría y Rusia, mientras que de los países occidentales Grecia, Alemania, Irlanda, Suecia y Estados Unidos lucharán por los tres puestos que dejan libres Bélgica, Noruega y EE.UU..

"Sería muy irónico que EE.UU. se quede fuera del Consejo y que entre Venezuela", dijo Halvorssen, quien advirtió que si el Gobierno de Hugo Chávez terminara ocupando un puesto en el organismo de derechos humanos se convertiría en el "socio y aliado" de países como China, Rusia o Cuba.