El escritor argentino Rodrigo Fresán afirmó que "los únicos que pudieron tener algún conflicto" con el fenómeno literario del "boom" latinoamericano "fueron los contemporáneos que se quedaron fuera", pero a él no le ha afectado y, "al contrario", le ha "gratificado enormemente como lector".

Fresán ofrece hoy una ponencia en la Universidad de Málaga (sur de España), una de las ocho universidades que participan en el congreso "El canon del 'boom'", que conmemora los cincuenta años de "La ciudad y los perros", primera novela de Vargas Llosa y una de las fundamentales del llamado "boom" latinoamericano de los años sesenta y setenta, en el que se incluye a García Márquez, Cortázar o Carlos Fuentes.

"Si pudiese diagnosticar algún efecto tóxico del 'boom' sobre mi generación, tal vez produjo algún efecto radiactivo en muchas personas que decidieron que lo que querían era ser escritores, más que escribir", señaló Fresán en rueda de prensa.

Para el autor bonaerense, el "boom" tuvo "una especie de glamur" y "muchos, no hace falta decir nombres, sucumbieron más que a la idea de la literatura del 'boom', a la idea del glamur, de los suburbios o de lo accesorio del 'boom'".

"Que hoy un joven de 20 ó 25 años se plantee escribir otra vez la gran novela latinoamericana tiene todas mis bendiciones, pero no mi entusiasmo, porque son libros que ya fueron escritos y no tiene sentido volver a escribirlos", aseveró

En este sentido, apuntó que "la última gran apuesta que salió bien, con mucha inteligencia, astucia y genio, fueron novelas como "Los detectives salvajes" o "2666", de Roberto Bolaño, que si bien son rompedoras y originales y vienen a remover generacionalmente el patio, son continuadoras naturales de lo que tenía que ser la gran novela latinoamericana".

Además, Fresán no sabe si a España "le va a seguir interesando tanto una gran novela latinoamericana como en su momento, cuando cumplieron una función nutricia en unos años oscuros de la historia española", porque además cree que "una España como la de ahora se va a cerrar más sobre sí misma, incluso literariamente".

"Por justicia poética y por simetría, la gran novela de la crisis española la tiene que escribir un joven escritor español que tenga que emigrar, porque no tiene aquí cómo ganarse la vida, a Buenos Aires, a Bogotá, a Lima o a México DF, y que haya un 'boom' español en Latinoamérica. Sería formidable", añadió Fresán.

Por su parte, el escritor boliviano Edmundo Paz Soldán, que también interviene esta tarde en el congreso, relató que descubrió el "boom" cuando tenía 12 años y leyó a Vargas Llosa, pero entonces no tenía "mucha conciencia de cuán innovador podía ser el juego de perspectivas de la novela o su estructura de rompecabezas".

"Me interesaba que estaba leyendo una novela casi pornográfica y mis papás me dejaban. Cuando la leí de nuevo con 18 ó 19 años, queriendo ser escritor, me di cuenta de cómo había cambiado, porque la novela se acomoda y cumple casi todas las características de la definición de clásico de Ítalo Calvino o de Borges".

Para Edmundo Paz Soldán, "son incuestionables los autores del 'boom' y también los que se quedaron fuera, y hay un canon paralelo que incluye por ejemplo a Ribeyro, que podría haber merecido estar en el 'boom'", por lo que cree que si este fenómeno "tuvo algo tóxico fue oscurecer otros proyectos muy interesantes".