Varios miles de personas de Afganistán, Irak y de otros países asiáticos intentan entrar ilegalmente en Australia tras emprender en Indonesia una arriesgada travesía que en muchos casos termina en tragedia.

La localidad de Pelabuhan Ratu, en el sur de la isla de Java, es uno de los principales puertos de tránsito de esta gente que paga miles de dólares a las bandas dedicadas al tráfico de personas con el objetivo de abrazar la prosperidad en Australia o para escapar de la persecución en su país por motivos políticos o de religión.

El destino de este flujo anual de estas muchas miles de personas acostumbra a ser Christmas (Navidad), una pequeña isla australiana del océano Índico situada a unos 500 kilómetros al sur de Yakarta, la capital indonesia.

Adi, un vecino de Pelabuhan Ratu, reconoce a Efe que en su pueblo "los inmigrantes a la espera de un barco para viajar a Australia se cuentan por centenares, aún así la mayoría se esconde y no se mezcla con la población por miedo a ser detenidos".

"Los vecinos no colaboramos con las mafias que traen aquí a los inmigrantes, sin embargo, a menudo nos encontramos cadáveres de estas personas en la playa o el mar cuando salimos a pescar, porque los accidentes son muy habituales", lamenta Adi.

En estas aguas, bravas, infestadas de tiburones y que atraen a los aficionados al surf de medio mundo por el tamaño de las olas, se cuentan por miles las personas han muerto en los últimos años en el intento de alcanzar la isla de Christmas.

Los naufragios se producen, entre otras causas, por sobrecarga, la precariedad de las embarcaciones que emplean las bandas y los fuertes temporales.

Así, por ejemplo, la última tragedia que ha trascendido ocurrió el pasado agosto, cuando una embarcación con cerca de 150 emigrantes naufragó en aguas indonesias mientras navegaba con rumbo a la isla de Christmas.

Los equipos de salvamento rescataron a 55 personas con vida y el resto fueron dadas por muertas.

Según las organizaciones comprometidas con la ayuda al refugiado, el perfil mayoritario de estos peticionarios de asilo o emigrantes, es el de un hombre de mediana edad originario de Sri Lanka, Pakistán Afganistán, Irak y de otros países con conflictos o pobres.

Por lo general, se trata de hombres que viajan solos, pero que dejan a su familia en su país y que venden todo lo que poseen y en muchos casos hipotecan también el patrimonio de sus allegados, para poder emprender este periplo cuyo resultado es incierto.

La travesía empieza en sus pueblos de origen, donde contactan con mafias que se comprometen a facilitar su entrada en Australia, país que ha adoptado leyes más estrictas en materia de inmigración y reforzado la vigilancia marítima para contener el flujo de barcos cargados de inmigrantes.

Desesperada ante la falta de oportunidades, la mayor parte de esta gente entra en Indonesia por el aeropuerto internacional de Yakarta, donde se le estampa en su pasaporte un visado de turista de un mes de duración.

"El viaje desde su país de origen (hasta Australia) cuesta de 7.000 y 8.000 dólares por persona", explican a Efe fuentes de una organización que ayuda a los refugiados establecida en Yakarta.

Una vez en Indonesia se desplazan discretamente hacía las costas meridionales.

Siempre se desplazan en grupo, en muchas ocasiones de la misma nacionalidad, arriban hasta lugares costeros como Pelabuhan Ratu en los que las bandas les esconden hasta disponer de suficiente "pasaje" para fletar una embarcación en la que viajarán hacinados.

El sueño es desembarcar en Christmas, pero las probabilidades de que un accidente marítimo lo convierta en pesadilla, son bastante altas, de acuerdo a las organizaciones humanitarias.

Además de arriesgarse a ser detenidos por la Policía antes de subir a bordo de la embarcación, pueden pasar varios años en un centro de detención hasta que las autoridades de Indonesia decidan su expulsión o deportación.

Indonesia no ha firmado la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de Naciones Unidas y, por lo tanto, los inmigrantes que llegan al país con el propósito de pedir asilo en Australia y son detenidos se encuentran en un limbo legal.

"Hay casos de personas que han solicitado ser reconocidos como refugiados y que han pasado hasta diez años en centros de detención en Indonesia", relatan las mismas fuentes.

El Gobierno australiano aprobó en agosto la apertura de un centro de detención de inmigrantes en Nauru y otro en Papúa Nueva Guinea, una iniciativa que fue criticada por el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Además, Australia e Indonesia negocian un acuerdo para realizar patrullas marítimas de forma conjunta para contener las oleadas de barcos con inmigrantes.