El Nobel de Literatura Elias Canetti siempre consideró su faceta de dramaturgo como "lo más íntimo" de su obra, una apreciación que no encontró correspondencia entre sus lectores y que ahora centra, con ensayos y miscelánea, el último volumen de sus Obras Completas, "La conciencia de las palabras".

"La boda" y "La comedia de la vanidad", escritas en los años treinta durante un exitoso período marcado por su novela "Auto de fe" pero publicadas y representadas 30 años después, y "Los emplazados", de 1952, son las piezas que componen su acervo teatral que incluye este quinto y último volumen de sus Obras Completas.

De ellas, el propio Canetti (1905-1994) decía: "Mis dramas son mucho más importantes para mí de lo que nadie se ha imaginado, su época apenas ha empezado, está aún por venir". Ahora, la editorial Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores cierra doce años de recorrido por la obra de Canetti otorgándoles el lugar de broche de oro en una edición dirigida por Juan José del Solar y presentada hoy en Madrid.

"La frustración que le causó que su teatro no fuera estrenado hasta treinta años después hizo que Canetti, conservara intacta la energía de su vocación teatral. Había escrito las dos primeras obras en una época de una efervescencia intelectual y moral extraordinarias", ha resumido el autor del prólogo y las notas a pie de página, Ignacio Etxebarría.

Canetti plasma en sus dramas una obsesión heredada de su maestro Kar Kraus por lo que llamaba "las máscaras acústicas", según las cuales el uso del lenguaje en privado refleja, en sus giros, la selección del vocabulario o la recurrencia a los clichés, el carácter del hablante.

"Tenía una visión muy pesimista de la comunicación humana. Pensaba que el lenguaje no servía para comunicarse sino para, en ese uso privado, aislarse. El lenguaje, para Canetti, creaba malentendidos y la Europa de aquellos años fue un ejemplo de ello", ha explicado Etxebarría.

En esa búsqueda de la musicalidad sonora como complemento o casi como epicentro de su contenido dramático, Etxebarría ha reconocido que "los dramas de Canetti, desde la orilla española, son decepcionantes".

Canetti, escritor de origen sefardí (la primera lengua que manejó fue el español de esta comunidad), había nacido en Rustschuk, en el antiguo Imperio Otomano y hoy Bulgaria, y escribió siempre en alemán, la lengua que utilizaban sus padres para que el pequeño Elias no entendiera sus conversaciones íntimas, pero que tuvo que aprender en tres meses cuando toda la familia se trasladó a Viena.

Con nacionalidad británica tras el exilio durante el nazismo, Canetti se posicionó como uno de los grandes pensadores del siglo XX como testigo de excepción de los grandes conflictos de su época, especialmente gracias a la publicación de "Masa y poder", pero sus diarios permanecerán inéditos, por petición expresa en su testamento, hasta 2024.

Hasta que se destapen esos textos íntimos, este quinto volumen presentado hoy acerca a su periplo personal y literario gracias a sus ensayos escritos entre 1962 y 1976, artículos no periodísticos y conversaciones de un autor alérgico a las entrevistas incluso cuando recibió en Nobel de Literatura en 1981.

"En esta miscelánea se encuentran los atisbos más concretos que tenemos de tres proyectos acariciados durante toda su vida", ha asegurado Etxebarría, refiriéndose a la publicación de una teoría sobre el drama, su idea de realizar un segundo volumen de "Masa y poder" y su voluntad de escribir un libro sobre la muerte titulado "El enemigo de la muerte".

Y así se cierran las Obras Completas de un autor "compacto", con "extemporánea conciencia del oficio de escritor" y tan fiel a sus obsesiones que "esta obra completa podría considerarse una única obra completa, formada por diferentes piezas que se cierran hasta unirse", en palabras de Extebarría.