La campaña electoral para las elecciones autonómicas de Cataluña del próximo 25 de noviembre arranca esta noche marcada por las demandas soberanistas del presidente regional, Artur Mas, y por la crisis económica.

El comienzo de la campaña coincide con la publicación de sendos sondeos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) español y del Centro de Estudios de Opinión (CEO) del propio Gobierno catalán, que dan la victoria a los nacionalistas de centroderecha de CiU, el partido de Mas.

La única diferencia es que la encuesta del CIS no otorga a este partido una mayoría absoluta, lo que sí hace el sondeo encargado por el ejecutivo catalán.

Según los datos de la encuesta del instituto español, CiU obtendría 63 o 64 de los 135 diputados que componen el Parlamento catalán, menos de los 68 que marcan la mayoría absoluta.

El otro estudio, en cambio, otorga a los nacionalistas de centroderecha de CiU entre 69 y 71 diputados.

El órdago lanzado explícitamente por CiU y por el propio Mas, el pasado septiembre, de impulsar un proceso hacia un Estado propio si obtiene una amplia mayoría, ha centrado desde entonces el debate político.

La apuesta soberanista fue lanzada por Mas después de una multitudinaria manifestación nacionalista y después de que el Gobierno central de Mariano Rajoy no cediera a su pretensión de lograr un pacto fiscal propio (similar al régimen del goza el País Vasco) por entender que no encaja en la ley actual de financiación.

Tras la legislatura más corta de la historia democrática en Cataluña, ya que el presidente Artur Mas adelantó las elecciones cuando aún quedaban dos años de mandato, la cita electoral catalana estará, más que nunca, bajo todos los focos de interés de la política y la economía españolas.

Mas volvió a insistir hoy en que es partidario de hacer una consulta popular sobre la autodeterminación de esta región española incluso en el supuesto de que, si se independizase, quedara fuera de la UE.

"Si llegáramos a la certeza de que Cataluña quedara fuera de la UE, habría que hacer una reflexión para ver si hacemos o no la consulta, pero yo sería partidario de hacerla en cualquier caso", señaló Mas.

Sin embargo, el presidente del ejecutivo catalán afirmó que es poco probable que antes de la consulta se pueda saber con seguridad si una Cataluña independiente podría continuar o no en la UE, al ser una situación sin precedentes y porque entiende que las instituciones europeas no se han pronunciado en ningún sentido.

El Gobierno central ya le ha advertido a Mas de que la posibilidad de convocar un referéndum sobre la autodeterminación no está contemplada en la Constitución española.

Y dirigentes de la UE también han advertido a Cataluña de que si se independiza de España quedará automáticamente fuera de la Unión.

Pero los sondeos publicados hoy también preguntaron a los ciudadanos catalanes sobre la posible independencia de Cataluña.

Si el del CIS revela que un 41,4 por ciento de ellos está a favor de un Estado en el que fuera posible la independencia, el del ejecutivo regional dice que un 57 por ciento de los catalanes votaría a favor de la independencia en un hipotético referendo.

Precisamente, la última resolución aprobada por el Parlamento catalán antes de su disolución para las elecciones expresaba que, durante la siguiente legislatura será convocado un referendo o consulta para que los ciudadanos ejerzan su "derecho a decidir".

Los analistas consideran que con su eslogan "La voluntad de un pueblo", la apuesta soberanista de Mas le sirve para aglutinar votantes independentistas y también para neutralizar el desgaste que le ha supuesto la aplicación de duros recortes en servicios públicos a causa de la crisis.