El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, celebró hoy que el Parlamento griego haya aprobado el nuevo programa de ahorro necesario para que Grecia reciba ayuda financiera.

En la rueda de prensa tras la reunión del consejo de gobierno del BCE, Draghi calificó de "progreso" la decisión del Parlamento griego.

El Gobierno griego logró anoche dar un nuevo impulso a las políticas de austeridad que reclaman sus socios internacionales, pero que fueron de nuevo contestadas en la calle y en el propio Parlamento, donde las nuevas medidas de ahorro salieron adelante con una apretada mayoría.

El nuevo paquete incluye, entre otras, el despido de unos 25.000 funcionarios hasta final de 2013, más flexibilización laboral, reducción de pensiones y el copago sanitario.

El próximo domingo debe aprobar el presupuesto para 2013, considerado otro paso clave en el proceso.

La eurozona debe dar su visto bueno al próximo tramo de ayuda de 31.500 millones de euros, pero también tomar una decisión sobre la sostenibilidad de la deuda helena y las futuras necesidades financieras del país, para lo que se manejan varias opciones, como alargar los vencimientos o reducir de nuevo los tipos de interés, pero también imponer quitas a los acreedores públicos.

Al respecto de esta última posibilidad, rechazada por varios Gobiernos de la eurozona, Draghi recordó que el BCE "no puede financiar a un Gobierno".

"En cuanto a los beneficios de los bonos griegos que tiene el BCE, ya decidimos lo que va a pasar con eso durante el plan de quita a los acreedores privados. Se reparten a los bancos centrales nacionales y después éstos transferirán estos beneficios a los Gobiernos", recordó.

"Después corresponde a los Gobiernos decidir si quieren utilizar estos beneficios para Grecia", explicó Draghi, quien indicó que de hecho los Gobiernos de la eurozona se "comprometieron" a hacerlo en su momento.