Los Gobiernos de Bélgica y Francia han llegado a un acuerdo para conceder una inyección de capital de 5.500 millones de euros al banco Dexia, de los que aportarán el 53 % y el 47 %, respectivamente, según informó hoy el Ejecutivo belga.

Ambos países decidieron durante la madrugada otorgar nuevas ayudas a la entidad en proceso de reestructuración, al constatar que su situación continúa siendo muy delicada pese a los dos tramos de rescates multimillonarios ya concedidos por dichos Estados.

"Se ha decidido aumentar el capital de Dexia por un montante de 5.500 millones de euros, de los cuales Bélgica asumirá un 53 %", explicó el ministro belga de Finanzas, Steven Vanackere, tras cerrar el acuerdo con su homólogo galo, Pierre Moscovici, en un comunicado de prensa.

Según el acuerdo Bélgica aportará unos 2.900 millones de euros del total, mientras que Francia asumirá los 2.600 millones restantes, un reparto que se ajusta a la representación de ambos países en la junta de accionistas de Dexia y a las cantidades de su deuda cubiertas por cada país.

El Ejecutivo belga era partidario de una distribución más equilibrada, pero se vio obligado a ceder en las difíciles negociaciones abiertas la semana pasada con vistas a lograr un acuerdo antes de la publicación de los resultados trimestrales de la entidad.

Estos resultados, publicados hoy, reflejan unas pérdidas netas de 1.225 millones de euros durante el tercer trimestre del año, lo que da lugar a un déficit acumulado de 2.391 millones entre enero y septiembre.

Bélgica y Francia han decidido además modificar el sistema de garantías aportadas a la entidad, con una reducción del tope de la cantidad cubierta desde los 90.000 millones de euros hasta 80.000 millones, señaló Vanackere.

La parte de las garantías asumida por este último país ha sido también reducida desde el 60,5 % hasta el 51,4 % del total, de modo que Bélgica se ahorraría 10.000 millones en caso de una eventual quiebra del banco.

Los Gobiernos de Francia, Bélgica y Luxemburgo ya inyectaron 6.400 millones de euros en Dexia durante la crisis financiera de 2008, cuando se puso en marcha un amplio proceso de reestructuración de la entidad.

Además, Francia y Bélgica ofrecieron garantías al banco por valor de 20.000 millones de euros.

En diciembre de 2011, los tres países citados acordaron el segundo plan de ayuda a Dexia, que preveía aportaciones máximas de 45.000 millones de euros para cubrir las necesidades de financiación del grupo, mientras que Francia y Bélgica otorgaron nuevas garantías por un valor máximo de 54.000 millones.

La Comisión Europea (CE) autorizó en septiembre pasado la extensión de estas garantías hasta finales de 2013 con objeto de permitir el desmantelamiento ordenado de la entidad.

La situación de Dexia sigue siendo delicada debido principalmente a las importantes pérdidas registradas por la venta de sus filiales en los últimos meses y al alto precio que paga a los Estados para financiar su deuda, estimado en unos 500 millones de euros anuales.

El capital disponible del grupo ha caído desde 19.200 millones de euros a finales de 2010 hasta 2.700 millones a finales de 2011, mientras que sus fondos propios entraron en negativo (-2.300 millones) el pasado 30 de junio.

Dexia vendió en septiembre su filial turca DenizBank al banco ruso Sberbank por unos 3.020 millones de euros, mientras que en marzo de este año cedió el 50 % de una de sus filiales de su rama luxemburguesa, RBC Dexia Investor Services, a Banque Royale de Canadá por 837,5 millones de euros.