El candidato republicano Mitt Romney aceptó su derrota en las elecciones, destacó que la nación había elegido a Barack Obama para que siguiera como presidente durante otro periodo, y enfatizó que ha llegado el momento de que los estadounidenses cierren filas en torno del mandatario.

"Éste es un tiempo de grandes desafíos para Estados Unidos, y oro para que el presidente tenga éxito al guiar a nuestra nación", dijo Romney frente a una multitud de simpatizantes en el salón de baile de un hotel en Boston.

El ex gobernador de Massachusetts se dijo orgulloso de la campaña que había realizado, pero reconoció que los votantes eligieron otra opción.

Agradeció a su compañero de fórmula Paul Ryan, al señalar que, salvo por su esposa Ann, el legislador de Wisconsin es "la mejor decisión" que ha tomado.

Romney pronosticó que Ryan tendrá un futuro brillante sirviendo al país.

El candidato derrotado buscó dar un mensaje de conciliación bipartidista tras la agria campaña. Dijo que ahora los funcionarios electos deben encontrar puntos en común.

"No podemos correr el riesgo de las disputas partidistas ni de las posturas políticas. Nuestros líderes tienen que trabajar en ambas bancadas por la gente", destacó.

Fue una derrota clara y amarga para Romney ante Obama, a quien había tachado de incapaz para enderezar el rumbo de la renqueante economía nacional. Romney confiaba en convencer a los votantes de que su trayectoria como exitoso inversionista en valores privados le daba la experiencia de la que carecía Obama para dinamizar la lenta recuperación económica.

En vez de ello, Romney vio caer en manos de su rival los estados cruciales de estos comicios, incluidos Iowa, Wisconsin, Virginia y el premio mayor, Ohio.

Los simpatizantes de Romney sólo festejaron un triunfo en Carolina del Norte, estado donde Obama ganó hace cuatro años. Pero fue una excepción en medio de una noche victoriosa para el mandatario.

El candidato republicano dedicó la jornada electoral a realizar actos de campaña en Ohio y Pensilvania, un estado inclinado a los demócratas que los republicanos confiaban en volver a su favor. Obama también se impuso ahí.

Romney dijo más temprano a la prensa que había escrito un discurso en el que se proclamaba triunfador, con el que esperaba culminar su lucha de un año en busca de la presidencia.

"Creo que hemos dado todo en la cancha. No dejamos nada en los vestuarios. Peleamos hasta el final, y creo que por eso tendremos éxito", dijo Romney a un grupo de reporteros a bordo del avión que lo trasladó de Pittsburgh a Boston, donde se preparaba el acto en el hotel Westin Waterfront.

Poco antes de aceptar la derrota, Romney había llamado a Obama por teléfono para felicitarlo, dijeron allegados del presidente.

Partidarios de Romney, de aspecto abatido, se quedaron en el salón de un hotel donde el aspirante republicano había planeado declararse victorioso y se lamentaban a medida que los estados más decisivos apoyaban a Obama.

"Estas elecciones se acabaron, pero nuestros principios perduran", declaró el candidato en el discurso ante sus seguidores.

Prácticamente todo el personal de Romney se mostró escandalizado o sorprendido de que tantos estados hubieran votado por Obama. El nominado republicano a la vicepresidencia, Paul Ryan, veía llegar los resultados junto con su familia en el mismo hotel en el que Romney y su familia los observaban.

Craig, hijo de Romney, se presentó brevemente en el salón anteriormente durante la noche en busca de arengar a la multitud. Craig Romney dijo que, después de que su padre se retiró de la contienda por la nominación republicana en 2008, Ann se había opuesto a otra postulación, pero a la larga cambió de parecer.

"Estamos agradecidos de que ella lo convenció a que entrara a la contienda porque sabemos que mi papá se ha preparado en forma única", afirmó.

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Jennifer Agiesta, subdirectora de la AP para encuestas, en Washington y el periodista de The Associated Press Philip Elliott en Richmond Heights, Ohio, contribuyeron con este despacho.