El presidente de EE.UU., Barack Obama, fue reelegido hoy en las urnas por cuatro años gracias al apoyo del electorado hispano, que, según las encuestas, le entregó su confianza con una abrumadora mayoría que rondó el 70 por ciento de los votos frente a su rival, el republicano Mitt Romney.

"Es una noche muy especial", dijo a Efe Carlos Vázquez, de 40 años, en el hotel Embassy Suites de Albuquerque, donde la cúpula demócrata de Nuevo México se reunió para asistir al recuento electoral en una celebración que acogió a unas 800 personas.

"Yo, como latino, siento que tengo más esperanzas con su reelección. Esta noche he llorado, he gritado y he vivido la alegría igual que cualquier americano", añadió emocionado.

Nuevo México, el estado con mayor proporción de electorado hispano -casi el 50 por ciento de su población-, volvió a apoyar con holgura a Obama como ocurriera en 2008 frente a John McCain, esta vez con la fuerza del 77 por ciento del electorado hispano.

Por su parte, la candidata al Congreso por Nuevo México, la demócrata Michelle Luján, afirmó eufórica que el estado "jamás dará marcha atrás en la defensa de los derechos de la mujer".

Según las cifras electorales de Latino Decisions, el apoyo de la población hispana en todo el país ascendería al 75 por ciento de quienes ejercieron su derecho al voto, el mayor recibido por un presidente estadounidense desde el registrado por Bill Clinton en 1996.

La encuesta a pie de urna de la cadena CBS dejó el voto hispano favorable a Obama en un 69 por ciento, en tanto que el canal ABC lo situó en un 71 por ciento.

"El presidente representa lo mejor de Estados Unidos. Le amo y estoy muy contenta de ser americana", afirmó entre sollozos Liz McMaster, una voluntaria de origen hispano de 83 años, que ha trabajado durante los últimos seis meses para los demócratas en Albuquerque.

Según Latino Decisions, el mayor margen obtenido por Obama sobre su rival se dio en el feudo de Romney, Massachusetts, donde el mandatario norteamericano logró el 89 por ciento de los votos de la población hispana votante por tan solo un 10 por ciento de su contrincante. A continuación siguieron territorios como Ohio y Nevada, con apoyos del 82 y el 80 por ciento, respectivamente.

Asimismo, los latinos llevaron en volandas al presidente en Florida, donde según esa encuesta el 58 por ciento de los votos de ese electorado llevó su firma. Los latinos suponen el 17 por ciento del total de votos en ese estado.

"Es una noche histórica para el país y para millones de votantes latinos que han mostrado su músculo político para llevar al presidente Obama a la victoria en los estados decisivos", dijo en un comunicado Eliseo Medina, activista del Sindicato Internacional de Empleados de Servicios (SEIU, en inglés).

"Los latinos demostraron que somos una fuerza política que crece con más fuerza en cada ciclo electoral", añadió, al tiempo que reprochó a Romney sus amenazas sobre la "autodeportación" para inmigrantes indocumentados.

Medina, asimismo, expresó su optimismo hacia el plan de Obama para crear empleo, mejorar el sistema sanitario y lograr una reforma migratoria "exhaustiva".

Obama tuvo el respaldo de casi siete de cada 10 latinos que depositaron su voto en 2008 y las encuestas apuntan a que ha mejorado ese registro. Romney, en cambio, ha rondado el 29 por ciento de los votos hispanos (23 por ciento según Latino Decisions).

El punto más bajo republicano llegó en 1996, cuando Bob Dole apenas se hizo con el 21 por ciento del apoyo del electorado hispano.

Según el canal ABC, Obama se hizo con tres de cada cuatro votos de mujeres hispanas (75 por ciento), por un 63 por ciento de apoyo obtenido por parte de los hombres. En 2008 la distancia se limita a cuatro puntos porcentuales entre ambos géneros.

Además de en Nuevo México, en otro estado de las Montañas Rocosas como Colorado el voto también fue a parar al presidente de forma abrumadora: obtuvo el 87 por ciento de los votos hispanos.

Antonio Martín Guirado