La Unión de Organizaciones Sirias de Socorro Médico (UOSMM) denunció hoy la malversación de la ayuda internacional destinada a la población civil siria y llamó la atención sobre los suministros que gestiona la Media Luna Roja.

El doctor Tawfik Chamaa, portavoz de la UOSSM, dijo en conferencia de prensa que "es difícil entender a dónde va la ayuda internacional" y denunció la desaparición recientemente de 11 camiones con ayuda alimentaria en el norte del país.

Chamaa manifestó que la Media Luna Roja realiza "un trabajo honorable" en sus esfuerzos imparciales por asistir a los afectados por el conflicto que sufre Siria desde marzo de 2011, pero consideró que "hay que tener cuidado con los suministros que gestiona", porque no siempre están enteramente bajo su exclusivo control.

"No podemos seguir en la negación de lo que está pasando", manifestó este médico que ejerce su profesión en hospital privado de Ginebra y que consideró que existe una "gran hipocresía" en torno a lo que ocurre con buena parte de la ayuda internacional.

La denuncia se produce una semana después de que una misión de Naciones Unidas no consiguiera distribuir en Homs (oeste de Siria) la ayuda humanitaria que transportaba en las áreas con más violencia de la ciudad a pesar de la tregua acordada entre las partes.

La ayuda incluía alimentos para 16.500 personas enviados por el Programa Mundial de Alimentos (PMA), así como artículos de cobijo y cocina, que quedaron depositados en los almacenes de la Media Luna Roja Siria, la organización nacional de socorro.

"Dieciocho camiones con ayuda alimentaria y no alimentaria llegaron a Homs, donde todas las partes (implicadas en el conflicto) fueron contactadas con anticipación y se les comunicó la intención de llegar hasta el frente de batalla, pero la distribución no pudo realizarse debido a los combates", indicó el pasado miércoles la Oficina de Ayuda Humanitaria de la ONU (OCHA).

Tras depositar su carga en los locales de la Media Luna Roja, la misión retornó a salvo el domingo a Damasco y esta ayuda solo se ha podido repartir parcialmente en las zonas rurales en torno a Homs, pero no en la ciudad, según indicó posteriormente la OCHA.

En este contexto, el doctor Chamaa alertó de que los civiles sirios afrontan un invierno catastrófico ante la falta de ayuda desde el exterior y la continuidad de la represión y los combates.

"Siria se desliza hacia la catástrofe con la llegada del invierno. Va a ser un desastre y la gente va a morir en silencio", dijo este facultativo, que aseguró que "ya estamos asistiendo a la muerte silenciosa de cientos de enfermos de cáncer, diabéticos, hipertensos, pacientes de diálisis, bebés prematuros o embarazadas".

"La gente se muere sola en sus casas por falta de ayuda y porque no pueden salir de sus casas, ni desplazarse", dijo Chamaa, que manifestó que "estar enfermo, resultar herido, curar a alguien o transportar medicamentos se ha convertido en un crimen en Siria".

"No quedan lugares seguros. Los heridos y quienes les curan son considerados terroristas, por lo que son perseguidos por las fuerzas de seguridad, torturados y ejecutados Si alguien llega a un hospital en la zona controlada por el régimen de Bacher el Asad procedente de una zona bombardeada por el ejército es detenido y asesinado", dijo.

Por esta razón, la UOSMM urgió a la comunidad internacional a que propicie la creación de zonas sanitarias seguras en el interior del país y en las fronteras para prestar ayuda médica a los civiles.

La UOSMM, según Chamaa, ha logrado establecer 35 hospitales de campaña móviles clandestinos, que se trasladan en función de los lugares donde se producen los bombardeos del ejército sirio, a lo que hay que sumar "centenares de puntos avanzados de ayuda".

El riesgo es grande para quienes los gestionan, dijo Chamaa, que cifró en 68 el número de médicos muertos en los bombardeos o asesinados por las fuerzas gubernamentales desde el inicio del conflicto y en 640 el de trabajadores del sector médico que "se pudren en las prisiones del régimen por hacer su trabajo".