Los accionistas de la familia Lacoste han decidido superar sus luchas internas de las últimas semanas con la venta de sus participaciones en el grupo del cocodrilo al suizo Maus Frères, que se hará con el control casi total.

El grupo de familiares encabezado por la presidenta de la marca y nieta del fundador, Sophie Lacoste, anunció hoy que, tras las reticencias iniciales, cederá su 28 % del capital a Maus Frères.

Los suizos sumarían así esta porción al 35 % que poseen desde hace años y al 30,3 % que otro grupo de miembros de la familia liderado por Michel Lacoste, padre de la actual presidenta, se comprometió a cederles a finales de octubre.

Se trata del desenlace de una lucha intestina dentro de la empresa familiar que comenzó tras el nombramiento en septiembre de Sophie Lacoste, de 36 años, como máxima responsable, una elección que el anterior presidente (su padre Michel, de 68), consideró en su día "irregular".

La presidenta de Lacoste y los accionistas familiares a los que representa explicaron en un comunicado difundido hoy que "tras estudiar distintas opciones", han constatado que "cualquier acción que suponga oponer a largo plazo a ambos grupos de accionistas perjudicaría los intereses de la empresa y de sus trabajadores".

"Con gran tristeza, contemplamos ceder la empresa que creó mi abuelo, pese a nuestro proyecto inicial de mantenerla bajo control familiar", indicó Sophie Lacoste en la nota.

La heredera cede así a la postura de su padre en nombre de su "responsabilidad para garantizar la estabilidad de la empresa", pese a que en un primer momento hizo pública su intención de adquirir la parte controlada por su progenitor haciendo uso de su derecho preferente de compra de acciones.

La operación ha dado varios giros inesperados, ya que cuando se produjo el nombramiento de la actual presidenta, Michel Lacoste justificó su desacuerdo aludiendo al temor de que ésta vendiera su parte a Maus Frères y acabara con el control familiar de la empresa fundada en 1933.

La rentable marca del cocodrilo logró el año pasado la mejor facturación de toda su historia, con 1.600 millones de euros, un 11 % más que en 2010.