La Comisión Europea (CE) pidió hoy al reelegido presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y a todas las fuerzas políticas del país, que conviertan en prioridad número uno la gestión del llamado "precipicio fiscal".

"Deseo el mejor éxito al presidente Obama, al Senado y a la Cámara de Representantes para asegurar la sostenibilidad fiscal de Estados Unidos, tanto por el bien de los propios Estados Unidos como por el de la economía mundial", dijo el vicepresidente económico de la CE, Olli Rehn, durante una conferencia de prensa.

El titular europeo de Economía confió en que demócratas y republicanos logren un acuerdo que evite el "precipicio fiscal", término que denomina a la sacudida que podría sufrir la economía de EE. UU. a principios de 2013 si su Congreso no alcanza un acuerdo que fije un ritmo sostenido de consolidación fiscal.

"Confío en que la gestión del precipicio fiscal y lograr un acuerdo para una estrategia fiscal creíble a medio plazo serán la prioridad de todas las fuerzas políticas en EE. UU. desde esta mañana", dijo Rehn, pocas horas después de que se confirmase la reelección de Obama.

El vicepresidente de la CE hizo su llamamiento durante la conferencia de prensa en la que presentó las previsiones económicas de su equipo para este año y los dos próximos.

El Ejecutivo comunitario parte de la base de que republicanos y demócratas lograrán un acuerdo para evitar el "precipicio fiscal" y, con esa estimación, pronostica un crecimiento de la economía estadounidense del 2,1 % para este año y del 2,3 % y el 2,6 % en 2013 y 2014, respectivamente.

Sin embargo, en su informe la CE avisa de las "incertidumbres" y del poco tiempo que Washington tiene para cerrar un complicado pacto en medio de importantes "diferencias ideológicas" entre los dos grandes partidos.

Varios hechos coinciden a partir del 1 de enero de 2013 en Estados Unidos: por un lado, vence la prórroga de las exenciones fiscales para la mayoría de los estadounidenses establecida por el presidente George W. Bush y, por otro, deberían empezar a aplicarse los drásticos recortes automáticos del gasto público fijados por el Congreso.

Instituciones como el G20 (grupo de países desarrollados y emergentes) ya han alertado de los riesgos para la economía mundial si las fuerzas políticas de EE. UU. no logran un consenso para evitar la situación.