Carmen Basilio, cuyo fulminante gancho de izquierda le arrebató el título mundial de los medianos a Sugar Ray Robinson en 1957 aunque no le valió para ganar la sangrienta revancha seis meses después, falleció el miércoles, informaron directivos del Salón de la Fama del Boxeo. Tenía 85 años.

Edward Brophy, director general del Salón de la Fama en el norte del área metropolitana de Nueva York, dijo que Basilio falleció en un hospital en Rochester, donde se atendía por una neumonía.

Basilio vivió en Irondequoit, un suburbio de Rochester, y formó parte de la primera generación que ingresó al Salón de la Fama en 1990, dentro de un selecto grupo que incluía a Robinson, Muhammad Ali, Rocky Marciano, Joe Louis y Jake LaMotta.

Las batallas encarnizadas de Basilio contra púgiles como Billy Graham o el cubano Kid Gavilán emocionaron al público en todo el país durante la época de la televisión en blanco y negro. Su negativa a hacer tratos con la mafia le impidió un ascenso más rápido en el mundo del boxeo, pero conquistó el título wélter en 1955, al doblegar a Tony DeMarco, y añadió a su cosecha el cetro de los medianos, cerca del final de su carrera de 13 años.

La esposa de Basilio, Josie, dijo que la salud del ex púgil se deterioró a partir de 1992, cuando fue sometido a una cirugía de desvío coronario. Una resonancia magnética no reveló daños cerebrales a raíz de los golpes sufridos durante sus combates, que según el propio Basilio fueron demasiado largos.

Con su estilo de pelear agachado, el fajador de 1,68 metros (cinco pies, 6,5 pulgadas) sometía a sus rivales a un castigo constante y los iba desgastando con golpes al cuerpo. Tenía un uppercut muy característico, un gancho tremendo y una gran capacidad de soportar un castigo terrible. Rara vez retrocedía.

"Les daba acción, al público le encantaba la acción. Yo me acercaba todo el tiempo a los rivales", dijo a The Associated Press en 2007.