La Corte Suprema de Brasil retomó hoy el llamado "juicio del siglo" pero no logró establecer la sentencia para uno de los 25 reos declarados culpables por el caso de las corruptelas ocurridas durante el primer Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, debido a divergencias entre sus miembros.

El proceso fue reanudado hoy, después de un receso de casi dos semanas, y tras cuatro audiencias completas dedicadas al dictado de sentencias los diez magistrados solamente han podido fijar la pena contra uno de los 25 reos declarados culpables.

Se trata del publicista Marcos Valerio Fernandes, considerado el "operador financiero" de la red de corrupción tejida por el Partido de los Trabajadores (PT) durante el primer Gobierno de Lula (2003-2007), que sirvió para financiar campañas y sobornar a dirigentes de otras formaciones a cambio de apoyo parlamentario.

Fernandes fue condenado a 40 años, un mes y seis días de prisión por su responsabilidad en esos escándalos y es el único de los reos con una pena establecida.

El análisis continuó con el empresario Ramón Hollerbach, uno de los antiguos socios de Fernandes, cuyo caso ha generado polémica, pues si bien responde por los mismos delitos, los jueces consideran que su responsabilidad en los hechos es menor.

La corte ya había dedicado dos sesiones a debatir la pena de Hollerbach y hoy, en la tercera audiencia sobre su caso, hubo acuerdo para fijar una condena parcial de 25 años y once meses de cárcel, pero quedó pendiente el análisis del cargo de evasión de divisas, el único por el que aún no ha sido condenado.

Según consideró probado la corte, las empresas de Fernandes se pusieron al servicio del PT y de la red de corrupción que esa formación estructuró cuando Lula, que gobernó el país durante dos periodos entre el 2003 y el 2011, se impuso en las elecciones de 2002.

Tanto Fernandes como Hollerbach fueron declarados culpables por los delitos de asociación ilícita, corrupción activa, malversación, lavado de dinero y evasión de divisas.

En el caso de Fernandes, el Supremo todavía debe analizar una oferta de "colaboración" presentada por su defensa, que pretende lograr una reducción de su pena a cambio de supuestas y nuevas informaciones que podría aportar sobre el caso.

Según la prensa local, para poder acogerse a la llamada "delación premiada", Fernandes estaría dispuesto a revelar nuevos datos que implicarían directamente en el asunto a Lula, quien no figuró entre los acusados debido a que los jueces consideraron que no había pruebas en su contra.

Ni Fernandes ni sus abogados confirmaron esas versiones respecto a Lula, pero las conjeturas de la prensa le dieron alas a partidos de la oposición para presentar ante la Fiscalía un pedido formal de investigación sobre la presunta responsabilidad del exmandatario.

Durante la fase procesal del llamado "juicio del siglo", fueron declarados culpables de diversos cargos de corrupción 25 de los 37 acusados que tuvo el proceso.

Las más relevantes de los reos que todavía están a la espera de sentencia son el exministro de la Presidencia José Dirceu, el expresidente del Partido de los Trabajadores (PT) José Genoino y el antiguo tesorero de esa formación Delubio Soares.

La fase de sentencias había sido suspendida el pasado 25 de octubre, debido a que el juez instructor, Joaquim Barbosa, debió viajar a Alemania para someterse a un tratamiento médico.

El reinicio del juicio coincidió hoy con la inauguración de la XV Conferencia Internacional Anticorrupción (IACC, por sus siglas en inglés), que se celebrará en Brasilia hasta el próximo sábado.

Aunque sin citar directamente este proceso, durante la ceremonia de apertura del evento la presidenta de Transparencia Internacional (TI), Huguette Labelle, destacó el "ejemplo" que Brasil actualmente representa con su "decisión de acabar con la impunidad".