El Gobierno de Baréin retiró hoy la nacionalidad a 31 activistas, entre los que hay líderes opositores, exdiputados y religiosos, un semana después de prohibir las protestas en el país.

En un comunicado, el Ministerio del Interior explicó en su página web que ha decidido quitar la nacionalidad bareiní a esas 31 personas por "dañar la seguridad del Estado", sin dar más detalles.

La nota, en la que se citan los nombres de los opositores, señala que la decisión se puede apelar.

Todos los afectados por la medida son de credo chií, al que pertenece la mayor parte de la población de este pequeño reino gobernado por una monarquía suní.

Entre los activistas hay tres exparlamentarios, dos prominentes clérigos chiíes, varias figuras de la oposición y un abogado.

Uno de los exdiputados incluidos en la lista, Yawad Fairuz, tuiteó nada más conocer la noticia: "Alá me baste, él es el mejor guardián... Alá es nuestro mejor protector y quien nos ayuda... Querido Baréin".

Fairuz fue integrante del bloque parlamentario del partido chií Al Wifaq, la principal formación política opositora, en 2006 y 2010, y fue detenido en mayo pasado junto al diputado Matar Matar tras las protestas de meses anteriores, aunque ambos fueron liberados en agosto de 2011.

También aparece en la lista el hermano de Fairuz, Yalal, que fue parlamentario de Al Wifaq en el pasado.

Los clérigos a los que se les ha arrebatado la nacionalidad son el ayatolá Mohamed Sanad y Husein al Nayati.

Sanad vive entre Irán e Irak para atender las escuelas religiosas en las que enseña a sus seguidores, mientras que Al Nayati es representante en Baréin del máximo clérigo chií iraquí, gran ayatolá Alí al Sistani.

Otros afectados son Said al Shahabi, director del Movimiento de Baréin para la Libertad, con sede en Londres, y el secretario general del partido chií Haq, Hasan Mushima, que cumple un condena a cadena perpetua en una cárcel bareiní, y su hijo Ali, residente en la capital británica.

Esta decisión se produce después de que el pasado día 30 el Ministerio del Interior prohibiera todas las protestas en el país hasta que se restablezca la seguridad, con el objetivo de "proteger la unidad nacional".

"El Ministerio del Interior ha decidido prohibir todo tipo de manifestaciones y concentraciones hasta que se recupere la seguridad, para proteger la unidad nacional y la integridad del tejido social e impedir cualquier forma de extremismo", anunció este departamento en un comunicado.

Pese a esta prohibición, decenas de personas salieron el pasado fin de semana a las calles del país en protestas antigubernamentales.

Desde febrero de 2011, Baréin, con una población de mayoría chií, es escenario de protestas contra la minoría suní gobernante, que en ocasiones han derivado en disturbios.

Más de cien civiles han muerto desde esa fecha, según la oposición, mientras que al menos seis policías han perecido.

Entre marzo y junio de ese año, las autoridades impusieron el estado de emergencia en Baréin, donde los países del golfo Pérsico, de mayoría suní, enviaron tropas para apoyar a los efectivos bareiníes.