El Consejo de Seguridad de la ONU amplió hoy cuatro meses el mandato de la Misión de la Unión Africana para Somalia (Amisom) y reiteró su preocupación por la presencia del grupo radical islámico Al Shabab en ese país.

Así lo acordaron por unanimidad los quince miembros del máximo órgano de decisión de la ONU tras determinar que la situación en ese país africano sigue constituyendo una amenaza para la paz y la seguridad en la región.

De esta forma, se mantiene por otros cuatro meses el despliegue de la Amisom y se amplía el conjunto de medidas de apoyo logístico de la ONU al personal civil de la misión para otros 50 funcionarios, según la resolución aprobada hoy.

Los quince miembros del Consejo subrayaron la importancia de que se despliegue "lo antes posible" a esos civiles en las zonas bajo control de Al Shabab recientemente liberadas, tal como lo solicitó el pasado 18 de octubre la Unión Africana a Naciones Unidas.

El mandato de la misión había expirado el 31 de octubre, después del paso del huracán "Sandy" por Nueva York que obligó al cierre de la sede central de la ONU, por lo que el Consejo tuvo que reunirse de urgencia ese día para prorrogarlo provisionalmente.

El Consejo indicó hoy que espera que la misión apoye el diálogo y la reconciliación en Somalia facilitando la libertad de circulación, el paso en condiciones de seguridad y la protección de todos los que participan en el proceso de paz y reconciliación en Somalia.

Además, autorizó a la Amisom a proteger a las autoridades para que puedan desempeñar sus funciones de gobierno, y condiciones de seguridad para la infraestructura básica, así como asistencia para aplicar el plan nacional de seguridad y estabilización.

Por último, solicitaron al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que siga ofreciendo asesoramiento técnico, especializado y de gestión a la Unión Africana en la planificación y el despliegue de la Amisom.

Aunque la milicia islamista perdió en septiembre su gran bastión, la ciudad portuaria de Kismayo, arrebatada por las fuerzas de la Amisom, controla aún amplias zonas del centro y sur del país, cuyo frágil gobierno no está en condiciones de imponer su autoridad.

Las tropas de Amisom, el Ejército somalí, las fuerzas etíopes y las milicias progubernamentales combaten a Al Shabab, que el pasado febrero anunció su unión formal a la red terrorista Al Qaeda y que trata de instaurar un Estado musulmán de corte wahabí en el país.

Somalia vive en un estado de guerra civil y caos desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barré, lo que dejó al país sin un gobierno efectivo y en manos de milicias islamistas, los llamados "señores de la guerra" y bandas de delincuentes armados.