Bolivia defenderá en la XXII Cumbre Iberoamericana en Cádiz el masticado de la hoja de coca, en el marco de su campaña para ser readmitida en la Convención de 1961 de la ONU con reservas sobre la penalización a esa costumbre indígena conocida como "acullico", anunció hoy el canciller David Choquehuanca.

"Desde luego que vamos a hablar (de) estos temas, estamos en campaña sobre el respeto al 'acullico'. Seguramente el presidente Morales lo va a plantear, entre otros temas", señaló el ministro de Exteriores en rueda de prensa en La Paz.

Choquehuanca declinó adelantar los otros temas que planteará su país en la Cumbre Iberoamericana, que se celebrará el 16 y 17 de noviembre en la ciudad española de Cádiz.

Bolivia se retiró en 2011 de la Convención de 1961, a la que pretende reintegrarse con una reserva sobre la prohibición del "acullico", una tradición que, según Choquehuanca, data de 7.000 años atrás y cuya defensa se recoge en la Constitución promulgada en 2009 por el presidente Evo Morales.

Para que se admita esa reserva, Bolivia precisa lograr la aceptación de dos tercios de los 184 países miembros de la Convención.

El ministro se mostró hoy optimista con respecto a esta causa tras su gira el mes pasado por Inglaterra, Austria, Francia, Suecia, Alemania y Bélgica, donde, según dijo, encontró "apertura e interés por querer conocer más sobre la propuesta boliviana".

Afirmó que esos países agradecieron la información que les brindó sobre el masticado de la coca y "la van a tener en cuenta en el momento en que estén tomando sus decisiones".

Añadió que Bolivia tiene asegurado el respaldo de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y de los países No Alineados.

El país andino defiende que la coca, base para producir cocaína, no es un estupefaciente en su estado natural.

En 2005, un año antes de que Morales llegara al poder, los cultivos de la coca en Bolivia eran de 25.400 hectáreas y llegaron, en 2010, a 31.000 hectáreas.

El último informe de la ONU señala una reducción del 12 % de los cultivos de coca en Bolivia, al pasar de las 31.000 hectáreas de 2010 a 27.200 en 2011.