Una glamourosa colección de vestidos, sofisticados bolsos y zapatos de lujo de la firma de alta costura Lanvin que pertenecieron a la actriz española Catalina Bárcena (1888-1978) serán subastados por Christie's en Londres a partir del 16 de noviembre.

El ropero de la casa francesa, no apto para todos los bolsillos, forma parte de la primera de una serie de pujas bautizadas como "Vintage Couture", cuya venta por internet realizará la casa de subastas londinense durante dos semanas, según anunció hoy.

El plato fuerte de la puja lo constituye el excepcional vestuario de Bárcena, una de las mayores estrellas españolas del cine y el teatro de comienzos del siglo XX junto a Margarita Xirgu, María Guerrero y Lola Membrives.

La colección abarca varios trajes que esta actriz, nacida en Cuba y educada en Cantabria, lució sobre el escenario y en algunas de sus películas en la gran pantalla durante los años 20 y 30, así como algunos objetos extraídos de su armario personal.

Apasionada de Lanvin y los atuendos de fantasía de la alta costura, Catalina Bárcena fue una bellísima actriz que alcanzó la fama en los escenarios madrileños con papeles en obras de Luigi Pirandello, Marcel Pagnol, George Bernard Shaw, Jacinto Benavente o Benito Pérez Galdós.

Desde principios de los años 20, la intérprete lució palmito con diseños de las más exclusivas casas de alta cultura francesas, principalmente Lanvin, que en aquella época diseñaba vestidos de corte romántico que Bárcena usaba dentro y fuera de los escenarios.

Christie's recuerda en un comunicado que la relación entre la actriz con la diseñadora Jeanne Lanvin dio como resultado algunos de los atuendos más espectaculares y femeninos de principios de los años 20, una relación documentada con facturas originales y correspondencia mantenida entre la modista y la diva.

Al igual que su pasión por los trajes y accesorios exclusivos, una agitada vida sentimental definió también la novelesca vida de Bárcena, que se convirtió en el centro de un triángulo amoroso que llegó a ser "vox populi" en su tiempo.

La estrella mantenía las apariencias con un matrimonio concertado con el actor Ricardo Vargas -hasta su divorcio en 1932-, a la vez que cultivaba una intensa relación con el dramaturgo y director escénico Gregorio Martínez Sierra, del que fue musa y con cuya compañía se convirtió en la estrella principal.

Con Martínez Sierra tuvo una hija y esa relación extramatrimonial representó todo un escándalo en su época.

Una larga gira teatral por Suramérica llevó a Bárcena hasta Hollywood, donde logró un contrato con la compañía 20th Century Fox y donde, a principios de los años 30, intervino en siete películas que resultaron muy populares para el mercado hispanohablante.