Los padres del joven holandés de 20 años Tim Ribberink, que se suicidó tras repetidos episodios de acoso por internet, pidieron hoy a las autoridades que abran una investigación formal sobre lo ocurrido.

Los padres de Ribberink explicaron que optaron por publicar en la esquela de su hijo una parte de la carta de despedida que les dejó para evitar nuevas víctimas por estas prácticas.

"Con incredulidad, ira y tristeza decidimos incluir la carta de Tim, con la esperanza de que se afronte el problema del acoso y que esto no vuelva a ocurrir", leyó en nombre de los progenitores el pastor de la familia, Marinus van den Berg.

En esa declaración, los padres del muchacho reconocieron que sabían del acoso que su hijo sufrió en la escuela primaria, pero que estaban convencidos de que, tras esa fase, "se había hecho más fuerte".

Sin embargo, desconocían que su hijo fuese acosado a través de internet también durante la secundaria y el inicio de sus estudios de Historia.

A sabiendas de que crearía controversia, incluyeron en la esquela un fragmento de la carta de despedida de su hijo.

Publicada el pasado lunes en el diario local "Twentse Courant Tubantia", en ella aparece la fotografía de un Tim Ribberink y, con la letra del joven, un extracto de la carta que escribió.

"Toda mi vida he sido acosado y aislado. Vosotros sois fantásticos y espero que no os enfadéis", señalaba en la misiva, que el joven concluía con un emotivo "hasta que nos volvamos a ver".

La familia reveló hoy que esas palabras fueron escritas la mañana en la que se suicidó su hijo, al que definieron como un joven "cariñoso y atento" cuyo lema era "nunca, nunca hay que desistir".

"No queremos que haya culpables, sino que los jóvenes que acosan sean conscientes de las consecuencias que pueden acarrear sus hechos", según la declaración leída en nombre de los padres.

Tras el suicidio del joven, la familia comunicó a la policía los hechos, indicando que un desconocido había usado en 2010 el nombre de su hijo en el sitio de internet DinnerJudje.nl, especializado en el sector de la restauración, para hablar mal del local y del dueño de la heladería en la que él trabajaba a tiempo parcial.

El joven recibió el pasado verano en el mismo portal insultos que lo calificaban de "perdedor" y "homosexual", según el diario "De Telegraaf".

La policía local aseguró a varios medios de comunicación que en principio no podrá investigar el caso porque el acoso no es un delito estipulado.

Las escuelas de primaria y secundaria en las que el joven estuvo aseguraron que desconocían cualquier episodio de acoso escolar al muchacho, al igual que la Politécnica donde estudiaba para ser profesor de Historia.

Una portavoz del centro explicó a la prensa que Ribberink "iba bien en los estudios y parecía estar contento".

Según datos publicados en mayo por el Ministerio de Educación holandés, un 4 % de los escolares del país entre 9 y 16 años sufrió acoso por internet en 2010 y 9 de cada 10 escuelas de primaria cuentan con protocolos para prevenir incidentes de este tipo.

En 2011 se presentó una propuesta de ley en el Parlamento para hacer obligatorio el registro de actos de acoso escolar, pero la ley no se aprobará hasta previsiblemente 2013.