En vísperas de una movilización popular contra la política de Cristina Fernández, más de un centenar de diputados opositores argentinos aparcaron sus diferencias y suscribieron un compromiso para frenar una eventual reforma constitucional que posibilitaría un tercer mandato presidencial.

"Suscribimos el presente instrumento comprometiéndonos a votar en contra de cualquier proyecto legislativo que intente declarar la necesidad de la reforma constitucional y en contra de cualquier intento de re-reelección presidencial ajeno al texto vigente", señala el documento, suscrito por 107 legisladores de los distintos grupos opositores.

La iniciativa constituye un paso adelante de la debilitada y fragmentada oposición argentina contra las tentaciones de sectores oficialistas de impulsar una reforma de la Carta Magna que abriría la puerta a un tercer mandato de Fernández, que inició su presidencia en 2007 y fue reelegida el pasado año con un contundente 54 por ciento de los votos.

"Manifestamos nuestro más firme compromiso de no acompañar ningún proyecto de reforma constitucional", insistió el presidente del bloque radical en la Cámara baja, Ricardo Gil Lavedra.

Federico Pinedo, de la conservadora Propuesta Republicana (PRO), gobernante en la capital argentina, subrayó que la unidad de la oposición impedirá al oficialismo impulsar una posible reforma, al menos hasta las elecciones legislativas de 2013, cuando tendría que imponerse por una amplia mayoría para poder sacar adelante cualquier modificación.

Según Patricia Bullrich, "nos hemos abierto al diálogo porque es necesario dejar los prejuicios ideológicos y personales a un lado frente al avance de los K (Kirchner)".

El texto suscrito hoy es idéntico al que 28 senadores opositores rubricaron la semana pasada, en otra muestra de la voluntad de la oposición de frenar la mayoría oficialista en ambas Cámaras para evitar una reforma de la Constitución, modificada por última vez en 1994.

Desde el oficialismo, la diputada Diana Conti, que el pasado año desató la polémica con una propuesta conocida como "Cristina eterna" para impulsar la reelección de Fernández, afirmó que "una alternancia boba no puede dejarnos sin una estadista".

"Mi idea es que no tengamos que ser obligados los electores a elegir por alguien que no concita interés alguno, cuando hay una estadista dispuesta a seguir rigiendo los destinos de la Nación", dijo Conti en declaraciones a Radio Continental.

"La alternancia por la alternancia misma, boba y obligatoria, es ridícula. Si por alternar pones a un inepto en la Casa Rosada, la democracia y el republicanismo se perjudican", agregó.

La iniciativa "No a la reforma" contó también con ausencias significativas entre el arco opositor, como la de Elisa Carrió, de la Coalición Cívica, o Claudio Lozano, del Frente Amplio Progresista, quien afirmó: "no nos seduce firmar con personajes que no nos garantizan nada, eso lo va a decir la gente en 2013".

El paso dado por la oposición coincide con un aumento de la tensión política por la movilización contra el Gobierno de Fernández convocada para el próximo jueves a través de las redes sociales, que se ha politizado progresivamente por el apoyo de dirigentes opositores.

Desde el Gobierno acusan a la oposición de estar detrás del "cacerolazo", mientras aumenta el intercambio de descalificaciones entre oficialistas y opositores en las redes sociales y las voces, como la de Elisa Carrió, contra la participación de políticos en la movilización.

"No tienen que ir los políticos y por eso yo no voy. Y le pido a los políticos que no vayan. El pueblo tiene que estar unido en su constitución", dijo hoy Carrió a medios locales.

El ministro de Planificación, Julio De Vido, calificó la convocatoria como una "manifestación antimodélica", en línea con el ex jefe de Gabinete Aníbal Fernández, que el lunes afirmó que "el 8N es un invento de una facción de ultraderecha".