Japón confirmó hoy que este invierno volverá a llevar a cabo su habitual campaña de caza "científica" de ballenas en el Océano Antártico, en fechas similares a las de años anteriores y a pesar de la oposición de grupos ecologistas.

El ministro nipón de Pesca, Akira Gunji, aseguró hoy en declaraciones recogidas por la agencia Kyodo que la temporada arrancará igual que otros años para los balleneros, que normalmente parten hacia la Antártida a principios de diciembre.

Sin embargo, evitó dar una fecha precisa a fin de prevenir acciones por parte del grupo ecologista Sea Shepherd, que cada año desde 2005 lleva a cabo prácticas de "obstrucción" para impedir las operaciones de caza.

En la temporada 2011/2012 Japón no cubrió siquiera un tercio de su objetivo de pesca (establecido en unas 900 ballenas) por el mal tiempo y también por el "acoso" de dos barcos de Sea Shepherd, que siguieron a los pesqueros japoneses durante 27.000 kilómetros y bloquearon la caza en varias ocasiones.

El ministro nipón de Pesca también detalló que el ballenero Nisshin Maru, que con sus 8.030 toneladas es el buque de bandera de la flota, será renovado en dos fases, la primera de ellas en marcha desde octubre, para reducir su consumo de combustible.

Japón abandonó la caza de ballenas en 1986 por una moratoria internacional, pero la retomó un año después bajo un programa con fines científicos autorizado por la Comisión Ballenera Internacional (CBI), entre el escepticismo de muchas asociaciones y países.

El Gobierno nipón asegura que el objetivo es investigar el ADN y contenido de los sistemas digestivos de estos cetáceos, y de hecho sus expediciones a la Antártida están a cargo del Instituto de Investigación de Cetáceos, pero los ecologistas denuncian que los fines son en realidad comerciales.

En la temporada 2010/2011, Japón suspendió su campaña de caza un mes antes de lo previsto, en febrero en lugar de en marzo, ante las "continuas interferencias" de Sea Shepherd, cuyos barcos tuvieron varios enfrentamientos con los arponeros nipones.