El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, y, en menor medida, el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, son los interlocutores en la crisis del euro para Estados Unidos, que no recurre prácticamente a instituciones como la Comisión o el Consejo de la Unión Europea.

Eso se desprende de un minucioso estudio realizado por el instituto Bruegel de Bruselas y que revela hoy el rotativo Süddeutsche Zeitung, basado en la agenda oficial de trabajo del secretario estadounidense del Tesoro, Timothy Geithner.

El análisis saca a la luz que siempre que los europeos han debatido y decidido medidas de rescate para socios en crisis, Geithner se comunicaba telefónicamente con el jefe del BCE, pero nunca con el presidente del Consejo de la UE, Herman van Rompuy, o el presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso.

El Gobierno de Estados Unidos tampoco considera interlocutores de relieve al comisario monetario, Olli Rehn, o el jefe del Eurogrupo y primer ministro de Luxemburgo, Jean Claude Juncker.

Así, entre enero de 2010, cuando comenzó el drama de Grecia, y junio de 2012, cuando Italia y España se convirtieron en países seriamente amenazados por la crisis del euro, Geithner telefoneó en 58 ocasiones con Mario Draghi o su antecesor Jean Claude Trichet.

El estudio depara otras sorpresas como el hecho de que en estos años de crisis, el responsable del Tesoro estadounidense se comunicó más con Europa (168 llamadas) que con el Fondo Monetario Internacional (FMI), al que contactó en 114 ocasiones.

Además del BCE, en los 30 meses de la crisis del euro Geithner telefoneó regularmente y en más de 30 ocasiones con Schäuble y mantuvo un similar número de comunicaciones con el titular francés de Finanzas, actualmente Pierre Moscovici.

Sin embargo, en ese espacio de tiempo solo consultó en dos ocasiones con Juncker, en ambas por cuestiones de agenda de visitas, y ese bajo número de llamadas desde el despacho de Geithner registraron igualmente Van Rompuy, Barroso o Rehn.

La minuciosa estadística saca a la luz también, basándose en la frecuencia de las comunicaciones telefónicas, en qué momentos Estados Unidos temía verse arrastrado por el remolino de la crisis en la zona del euro.

Las llamadas de Geithner a Fráncfort, Berlín o París, pero no Bruselas, fueron más frecuentes a principios de 2010, cuando se decidió el primer paquete de ayudas a Grecia y en verano y otoño de 2011, cuando Estados Unidos presionaba para que los europeos levantaran un cortafuegos de hasta un billón de euros.

El último contacto telefónico se produjo en junio de este año, poco antes de que Mario Draghi anunciara que haría todo lo posible para rescatar la moneda única y comunicara que el BCE compraría deuda soberana de los países en crisis en los mercados secundarios.