Desde la zona devastada por la supertormenta de la semana anterior hasta ciudades particularmente golpeadas por el persistente marasmo de la economía, los estadounidenses se lanzaron el martes a participar de los comicios presidenciales, y muchos describieron la jornada como una fiesta democrática, pese a sus propias penurias y a la agria campaña que antecedió a estas elecciones.

Algunos no se dejaron desalentar por el presente adverso y decidieron ejercer su derecho en busca de un futuro mejor. En Little Ferry, Nueva Jersey, Frank Puzzo llegó para comenzar su tarea como funcionario electoral, apenas una semana después de que las cuadrillas de rescate recorrían en lanchas la zona inundada por el huracán Sandy.

El apartamento de Puzzo carece todavía de calefacción o agua caliente, y su automóvil quedó inservible tras la inundación. Sin embargo, fue el primero en llegar para abrir las urnas.

"Esto es superimportante para el futuro del país, especialmente por las cosas que han ocurrido en los años recientes", dijo Puzzo, contador que perdió su empleo desde finales de julio. "Éste es uno de los derechos más básicos e importantes que tenemos, el derecho de elegir a nuestros líderes gubernamentales".

La economía destacó entre los temas de campaña. El equipo del candidato republicano Mitt Romney insistió en que el presidente Barack Obama no había dado los pasos correctos para reducir en un margen más significativo los índices de desempleo.

Y esas críticas encontraron eco en muchos votantes.

En Saint Andrews, Forida, en torno de la mesa del desayuno, un grupo de personas, todas simpatizantes de Romney, menearon la cabeza cuando se les pidió que analizaran lo ocurrido en los últimos cuatro años. Doris Jacobsen, secretaria jubilada de 76 años, comentó que no puede imaginarse por qué alguien reelegiría a Obama.

"¿Qué ha hecho?", preguntó con visible indignación y con un trozo de tocino entre los dedos.

Pero Selma Friedman, de 102 años, dijo que a su edad, ha escuchado muchas veces argumentos semejantes. Señala que su primer voto en unos comicios presidenciales fue para Franklin Roosevelt en 1932 y que el martes volvió a votar por un demócrata, Obama.

"Él no puede arreglar todo en cuatro años", argumentó, en defensa del mandatario.

En los estados donde se libró una lucha preelectoral más intensa, algunos votantes se mostraron hartos de los dos candidatos. En Ohio, considerado crucial para definir al ganador, los contendientes desembolsaron grandes sumas de dinero para bombardear al electorado con sus mensajes de campaña en radio, televisión y por teléfono. Tan sólo el lunes, se realizaron actos de las dos campañas por enésima vez en el centro de Ohio.

"Estamos aturdidos", dijo Jack Cruikshank, jubilado de 69 años que votó por Romney en Columbus. "Nos golpetearon la cabeza con esto".

A unos cuantos kilómetros (millas) de Raleigh, Carolina del Norte, Jerome Gantt dijo haber votado por el republicano John McCain hace cuatro años. Pero el trabajador negro de 34 años, dice que aquel sufragio en contra de Obama no obedeció a que le disgustara el actual presidente.

"Sinceramente, no quería que un presidente negro tuviera la responsabilidad de resolver una situación tan mala", dijo Gantt, en referencia a la crisis económica que estalló en el último trimestre de 2008.

Gantt no está contento con lo ocurrido en los últimos cuatro años. Fue despedido de su empleo, lo mismo que su esposa Paquita, aproximadamente en las mismas fechas.

Pero ahora, quiere darle a Obama la oportunidad de cumplir lo prometido.

"Incluso si Obama gana, no saldré a celebrar esta noche y a gritar '¡sí, ganamos!', porque no triunfaremos sino hasta dentro de cuatro años, cuando podamos ver los resultados de sus actos", dijo.

___

Gráfico interactivo:

http://hosted.ap.org/interactives/2012/elecciones-EU/