La fábrica del fútbol español no solo sigue exportando técnicos y jugadores en activo, hombres y mujeres, con destino a Europa sino, también, hacia otras ligas como las de Qatar, Tailandia, Emiratos Árabes y, por primera vez, Malasia, en donde Dani Güiza acaba de aterrizar y sobre las alfombras de Palacio.

El delantero xerezano, campeón con España en la Eurocopa 2008, jugará hasta final de campaña en el Johor FA, que auspicia el Sultán del país, Ibrahim Ismail.

"Esto es otro mundo", proclamaba Güiza a los micrófonos de 'Onda Cero' y desde su habitación del lujoso hotel en el que pasó su primera noche en la ciudad de Pasir Gudang.

Güiza coincidirá en su nuevo equipo con dos brasileños, Fernando de Abreu y Bernhardt, aunque sobre su aclimatación a este país del sureste asiático el comienzo no pudo ser mejor: el Príncipe lo recibió en Palacio con todo lujo de detalles.

"Me han presentado al Rey, pero es que en su Palacio tiene de todo: cientos de coches como Ferrari, Mercedes o Bugattis, y hasta tigres y cocodrilos", comenta Güiza.

El sultán Ibrahim Ismail se ha propuesto este año conducir a su equipo a la conquista del título de la "M-League", lo que no logra desde 1991. El Sultán buscaba delanteros, y no tardó en poner sus ojos en el exitoso fútbol español y, en concreto, sobre Dani Güiza, de 32 años y quien ha sido contratado hasta diciembre de 2013.

"Para ser honesto, no sé mucho acerca del fútbol de Malasia, pero he visto vídeos de los partidos locales en internet antes de venir y he observado que los malayos parecen muy apasionados con su fútbol", señaló Güiza en una rueda de prensa, según declaraciones citadas por el diario local 'The Star'.

Güiza protagoniza el último episodio de una historia que comenzaron otros futbolistas españoles en países asiáticos. Alguno de ellos, como Raúl González, triunfan plenamente.

El veterano delantero, de 35 años, hizo que por su labor destacada retiraran el dorsal número 7 del Schalke 04 alemán, para sacar visa hacia una nueva aventura, en el Al Sadd de Qatar.

Raúl se ha convertido en poco tiempo en el motor del equipo qatarí, que busca el título de la 'Qatar Stars League' en un club que, para lograrlo, se ha gastado 30 millones de euros en fichajes (Nilmar, Alex o Msakni) con la visión, para el país y a largo plazo, de organizar el Mundial de 2022.

El adalid de este despliegue internacional del fútbol qatarí es el jeque Hamed bin Khalifa al Thani (200 esposas), dueño del canal árabe Al Jazzera y el decimoctavo personaje más rico del planeta.

Gracias a su último gol de libre directo anotado en partido de Liga, el exdelantero del Real Madrid y del Shalke recibió como obsequio un camello de carreras, valorado en medio millón de euros.

Un jeque, ferviente seguidor del Al Sadd, lo había prometido si Raúl marcaba frente al eterno rival, el Al Rayan.

Así "funciona" el fútbol lujoso en Malasia o Qatar, como también puede atestiguar otro de los españoles en Oriente Medio y donde brota el petróleo, Quique Sánchez Flores.

Sánchez Flores, otro de los activos del fútbol español aunque desde los banquillos, aceptó la oferta del Al-Ahly, en los Emiratos Árabes. La tarea encomendada al preparador español es todo un reto: convertir a su nuevo equipo en la referencia del fútbol árabe.

En otro país como Tailandia, las esencias del fútbol español corren por cuenta de José Pedrosa Galán (Club Chainar), quien fue el primer español que debutó en la Thai Premier League. Después vinieron Regino y Arzu (Bec Tero Sasana) y Osmar (Buriram United).

Esa labor anónima e improvisada de pionero ha recaído ahora sobre Güiza, pero en Malasia. Su aventura exótica podría abrir una nueva vía para la imparable expansión del fútbol español en todo el mundo.

Antonio Tomás