La calma ha vuelto hoy a algunos municipios de Nicaragua fuertemente custodiados por la Policía a raíz de los actos de violencia que dejaron tres muertos tras el aplastante triunfo de los gobernantes sandinistas en las elecciones municipales del pasado domingo.

El portavoz de la Policía nicaragüense, Fernando Borge, dijo este martes a Efe que mantienen bajo extrema vigilancia los municipios de Yalí, El Jícaro, Ciudad Darío, Altagracia, La Paz Centro, Macuelizo y Nueva Guínea, aunque destacó que ya ha regresado la calma en esos lugares.

Según la Policía, tres personas murieron el lunes en actos de violencia tras las elecciones municipales del domingo en Nicaragua, que dieron una contundente victoria al gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

Los incidentes postelectorales, que se dieron en cinco municipios, incluyeron intercambios de disparos en uno de ellos, con saldo de 18 heridos, entre ellos nueve policías, además de 27 detenidos, la destrucción de una antigua estación de trenes y la sede de un partido opositor, según el balance policial.

Borge aseguró que tras los actos de violencia ha regresado la calma a esos lugares y explicó que han hablado con líderes de los diferentes partidos en esos municipios con el fin de evitar mayores enfrentamientos.

Activistas del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) se movilizaron hacia los lugares donde se produjeron los hechos de violencia, en los que, indicaron, existe una "tensa calma".

La presidenta del Cenidh, Vilma Núñez, dijo a periodistas que han percibido temor en los pobladores de esos lugares -principalmente de opositores- en salir a las calles por el "gran despliegue" de policías antidisturbios.

Según Núñez, también han recabado denuncias en el sentido de que la Policía ha actuado con parcialidad, supuestamente ofreciendo especial protección a los simpatizantes del partido gobernante.

"Hacemos un llamado a la Policía Nacional a que se comporte conforme sus normas y no estar azuzando los ánimos que ya están caldeados", abogó la activista de derechos humanos.

Núñez señaló al Ejecutivo del presidente nicaragüense, Daniel Ortega, y al Tribunal Electoral por los actos de violencia, porque, a su juicio, no garantizaron unos comicios libres, transparentes y participativos.

Por su lado, el procurador de Derechos Humanos de Nicaragua, el sandinista Omar Cabezas, acusó en rueda de prensa al coordinador del Partido Liberal Independiente (PLI), el diputado opositor Eduardo Montealegre, de azuzar la violencia postelectoral.

"Quiero decirle a Eduardo Montealegre, a los líderes políticos (de la oposición), que ya hicieron suficientes desaciertos, que por favor no cometan el desacierto de llamar" a sus seguidores "a protestar porque perdieron", declaró el funcionario.

Mientras el presidente de la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (Amcham), Yalí Molina, pidió a "los nicaragüenses de todas las tendencias políticas no ir a la violencia".

"Hay que protestar pacíficamente", instó el empresario.

El FSLN ganó en 134 de los 153 ayuntamientos disputados en los comicios municipales del domingo en Nicaragua, incluida Managua, según los datos oficiales más recientes.

Los sandinistas obtuvieron el control de 16 de las 17 capitales de provincia del país y el partido indígena Yatama, aliado del oficialismo en el Congreso, la otra capital de provincia.

El PLI, la principal fuerza de oposición, se impuso en 12 municipios y el resto fue distribuido entre otros colectivos.

La misión de acompañamiento de la Organización de Estados Americanos (OEA) resaltó el ambiente de civismo que hubo el domingo, aunque recomendó "perfeccionar" el sistema electoral, mientras que el organismo nicaragüense de observación electoral Ética y Transparencia calificó de "farsa" las municipales.