Los búlgaros se despedirán de su patriarca Maxim, fallecido esta madrugada a los 98 años, durante dos días, el jueves y el viernes próximos, con un desfile ante sus restos mortales, informó el jefe de la dirección de asuntos religiosos del Gobierno, Emil Velinov.

El cuerpo de la máxima autoridad de la Iglesia ortodoxa en este país balcánico será enterrado el viernes, día declarado de luto nacional, después de ser exhibido en las iglesias más importantes en Sofía, la de Santo Domingo y la de San Alejandro Nevski.

Maxim, que falleció de insuficiencia cardíaca en el hospital donde llevaba ingresado un mes, será enterrado en el monasterio de Troyan, una ciudad pequeña muy cerca del pueblo donde nació, en una zona montañosa a unos 150 kilómetros al noreste de Sofía.

"El fallecimiento de Su Excelencia es una pérdida enorme no solamente para la Iglesia Ortodoxa Búlgara, sino también para el pueblo y el Estado búlgaros", declaró el primer ministro del país, Boiko Borisov, en una carta de condolencias al Santo Sínodo.

El Santo Sínodo se reunió hoy en Sofía en una sesión extraordinaria para designar el sustituto interino del patriarca que estuvo 41 años al frente de la Iglesia búlgara, un récord en la historia de la religión ortodoxa.

Su sustituto definitivo será elegido probablemente a principios de marzo próximo, según informaron a Efe fuentes del Sínodo.

El candidato debe tener una edad mínima de 50 años, haber dirigido una de las doce abadías del país durante por lo menos un quinquenio y "seguir al pie de la letra la orden de la iglesia", precisaron las fuentes.

Maxim, cuyo nombre era Marin Minkov, ingresó en la iglesia con 12 años, cuando sus padres, campesinos, lo entregaron para que se hiciera clérigo en el monasterio donde será enterrado.

Con los años se convirtió en una figura discreta pero influyente, tanto en la época comunista como después de los cambios democráticos del país en 1989.

Maxim fue acusado en vida de mantener buenas relaciones con el régimen comunista, ya que su designación se produjo meses después de una sesión especial del Gobierno liderado por el ultimo dictador comunista, Todor Yivkov, quien personalmente dio su visto bueno a esa elección.