Vera Baboun, vencedora de las últimas elecciones municipales en Belén al frente de una lista del nacionalista Al Fatah, se convertirá próximamente en la primera alcaldesa de la ciudad que vio nacer el cristianismo.

"Mi triunfo supone la ruptura con el mito de las relaciones de poder. Por primera vez ha ganado una lista encabezada por una mujer. Mi lista, formada por profesionales y tecnócratas, ha conseguido siete de los 15 asientos del Consejo Local, una mayoría nunca vista hasta ahora", asegura a Efe, satisfecha.

La futura regidora asume que tiene por delante "un gran reto", pero considera que su elección es también "un mensaje para todos de que quien tenga la capacidad, el deseo, la voluntad y la intención de servir", podrá hacerlo.

"Hagamos un proceso de cambio desde una perspectiva diferente, la perspectiva de una mujer", propone a sus conciudadanos.

Sabe que no será tarea fácil porque vive "en una comunidad patriarcal muy conservadora, que cree que este cargo (alcalde) solo puede ser desempeñado por hombres", pero está convencida de que cuenta con el apoyo de su pueblo.

"Las mujeres podemos demostrar a la gente que podemos hacerlo, siempre que confiemos en nuestra habilidad para liderar. Nosotros hemos logrado una importante mayoría y los que han votado no son solo mujeres, son también hombres", dice sonriente.

Las últimas elecciones locales palestinas del 20 de octubre, las primeras que se celebran en seis años, han supuesto, si no un avance, al menos una mayor visibilidad de las féminas.

Cerca del 25 por ciento de los candidatos eran mujeres, lo que supera la cuota mínima de un quinto que exige la ley, y en dos localidades (en la conservadora ciudad de Hebrón y en el pueblo de Saffa, cerca de Ramala) se han presentado por primera vez listas formadas únicamente por mujeres.

Si bien el papel de ellas en Palestina está restringido en buena medida al hogar y solo suponen el 15 por ciento de la fuerza laboral (según la Oficina Central de Estadísticas Palestina), su presencia en la vida pública ha ido creciendo en los últimos años.

Seis de los 22 ministros de la Autoridad Nacional Palestina (ANP, que gobierna en Cisjordania) y 17 de los 132 diputados del Consejo Legislativo son mujeres.

En la política local y regional su presencia se ha limitado a la cuota del 20% establecida por ley en 2005, mientras que en la Administración Pública han logrado ser el 31%, pero tan solo un 4% de ellas ocupan altos cargos.

Baboun no es la única mujer que encabezará una municipalidad palestina, un techo de cristal que antes que ella han roto otras como Janet Mijail, al frente de la Alcaldía de Ramala, donde también el Gobierno regional está en manos de otra fémina, Laila Ghanam.

Cristiana y madre de cinco hijos, la próxima regidora de Belén ha sido profesora universitaria de literatura inglesa durante 21 años y en la actualidad dirige una escuela, pero no tiene experiencia política previa, un hecho que no la echa para atrás.

"Tengo el ingenio, tengo la voluntad, creo en mi capacidad para liderar y soy totalmente consciente de mi derecho a encabezar una lista y a dirigir un programa político en el municipio. Tenemos una nueva agenda para Belén", dice con confianza.

Asegura que la población betlemita tenía un "deseo real de cambio", tras ocho años de gobierno de una coalición del movimiento islamista Hamás y la izquierda que "ha valido a la ciudad el boicot de la comunidad internacional" y la perdida de ayuda al desarrollo.

"Pero el cambio real no es que haya una mujer en la Alcaldía, sino el que la gente haya valorado a los candidatos atendiendo a su trayectoria y que hayan votado sin tener en consideración el género", afirma, y añade que "romper el estereotipo de poder es un logro en sí mismo".

"Nosotras somos las que hemos de elegir no estar arrinconadas", dice.

Para explicar su papel, utiliza la leyenda árabe de las mil y una noches donde "Sherezade dirige con su voz poderosa, con su ingenio y su poder intelectual para impedir que se decapite a las mujeres".

"Hoy también se decapita las mujeres de otra forma: quitándoles sus derechos, arrinconándolas en la casa. En estas elecciones he descubierto que yo puedo ser una Sherezade y encabezar, con una voz poderosa, un nuevo proyecto para acabar con la decapitación de las mujeres", afirma.

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Por Ana Cárdenes